A partir de la expasión de la variante Delta del coronavirus, los inversores están atentos constantemente a un posible rebrote que vuelva a complicar la recuperación económica a nivel mundial
Mientras la política está encerrada en debates electorales peleando por lugares que quedarán definidos en las PASO dentro de seis semanas y media, la población argentina se enfrenta azorada ante una realidad que lastima: las muertes por Covid volvieron a ser intensas ayer, los precios de las cosas siguen subiendo y el éxodo de valor continúa, irrefrenable.
La actual situación sigue mostrando un mercado que huye del peso y que obliga al Banco Central a intervenir cada vez más, entregando reservas y volviendo a aumentar las operaciones de futuro, con un ministerio de Economía que coloca más deuda, sin llegar a conseguir todo lo que necesitaba.
Preocupados por la presión cambiaria, que puede llegar a entregarles un muy mal resultado electoral, Cristina Kirchner le pidió a Axel Kicillof que acuerde la deuda en default de un año de la Provincia de Buenos Aires y además dio un giro, al afirmar con todas las letras que los DEG que lleguen del FMI serán utilizados para pagar la deuda con el organismo, al tiempo que se están pagando cuotas con el Fondo y con el Club de París.
El rumbo del dólar
Sin embargo, ayer se vivió otra rueda repetida. En la apertura los precios de todos los dólares se escapaban y el Gobierno tuvo que salir a intervenir. Y, entre pagos a organismos e intervención en el mercado de cambios, la autoridad monetaria perdió ayer US$ 182 millones en reservas, por lo que en tres días de esta semana se fueron de Reconquista 266 nada menos que US$ 456 millones, y el semestre seco recién acaba de arrancar.
A esto se suma, además un cisne negro: la sequía del río Paraná está provocando una menor generación de energía eléctrica, por lo que el Gobierno tendrá que importar combustibles para abastecer a las centrales térmicas, y se calcula que por esa vía se deberán utilizar US$ 600 millones que nadie esperaba perder.
Y como si eso fuera poco, el Covid-19 se agravó otra vez en Argentina: ayer se reportaron 471 muertes y 15.883 nuevos casos en las últimas 24 horas. Y llegan datos preocupantes desde el exterior, ya que EE.UU. y Gran Bretaña, dos países con alta doble vacunación, tienen algunas zonas en las que los contagios con la cepa Delta vuelven a máximos de picos de la pandemia, causando alarma no solo el mundo sanitario sino también en el económico.
Se sabe, en emergencia, siete meses tarde, cuando Argentina tiene una tasa de mortalidad sobre total de la población del 0,23%, por encima del 0,175% de Uruguay y Chile, que usaron todas las vacunas, la ministra Carla Vizzotti acaba de dar un giro de 180° y firmó un acuerdo con el laboratorio Pfizer para que envíe 20.000.000 de dosis, pero llegarán las primeras en septiembre y desde ahí a fin de año, por lo que las semanas previas a la elección pueden ser una Caja de Pandora.
Se toma más deuda
Ayer, además, el ministro Guzmán salió a tomar deuda para pagar vencimientos inminentes de bonos emitidos por él mismo. Necesitaba $165.000 millones y con 818 ofertas, consiguió recaudar $150.367 millones de pesos con la colocación de siete Letes. Sobre el total del dinero tomado, el 31% de dinero colocado fue en Letes en pesos ajustadas por CER a descuento con vencimiento 30 de junio de 2022 (x30j2 – reapertura), el 22% en Letes en pesos a descuento con vencimiento 30 de septiembre de 2021 (s30s1 – reapertura), el 18% en Letes en pesos a descuento con vencimiento 31 de enero de 2022 (s31e2 – reapertura), el 12% en Letes en pesos a descuento con vencimiento 30 de noviembre de 2021 (s30n1 – reapertura), el 10% en Letes en pesos a tasa variable más 3% con vencimiento 30 de noviembre de 2021 (sn301 – nueva), el 5% en Letes en pesos a tasa variable más 2% con vencimiento 30 de septiembre de 2021 (ss301 – reapertura) y el 2% en Letes en pesos a descuento con vencimiento 31 de diciembre de 2021 (s31d1 – reapertura).
Siempre la inflación
En medio de esta tensión con el dólar, la Sociedad Rural denunció que en los últimos treinta días la carne subió 18%, con una pérdida de exportaciones por unos US$ 108 millones. Y la suba general de precios es tan alta que, según la consultora Focus Market, Argentina se ha convertido en el segundo país de América latina (detrás de Venezuela) que necesita más horas de trabajo para poder comprar zapatillas, pantalones o abrigos. En números concretos, para comprar zapatillas se necesitan 80 horas de trabajo; un jean, 71 horas y un sweater, 106 horas.
La situación de una Argentina que está sumergida en un caer indefinidamente llega a tal punto que el Centro de Investigación de Harvard, ubicado en Argentina desde hace varias décadas, anunció que se va del país: se muda a Uruguay. La decisión es dramática: en un comunicado dijo que se muda porque la gente con talento, que necesita para hacer sus trabajos, está emigrando de Argentina, y cree que esa tendencia hacia el exilio no parará en los próximos tiempos.
Con ese contexto, los bonos argentinos volvieron a tener precios planos, ya que los múltiples cepos hacen que ahora el BCRA no se vea tan obligado a vender bonos para controlar el dólar MEP y CCL, porque las pantallas le impiden a los grandes jugadores participar de esa liga. Entonces, los bonos se movieron poco, por lo que el riesgo país cedió 2 puntos, hasta 1.601 puntos básicos.
Bonos y acciones
Lo increíble del caso es que los bonos argentinos prometen pagar a futuro tasas de más del 20% anual, pero con un país colocando en la categoría standalone, los compradores no llegan, cuando ayer sí los hubo de bonos del Tesoro de EE.UU., que mejoraron sus precios contado por lo que sus tasas a vencimiento bajaron: a 5 años se pagó 0,7% anual, a 10 años 1,2% y a 30 años 1,88%.
Hay compras de esos valores con tasas tan bajas porque evidentemente muchos inversores se están asustando, sobre todo por la cepa delta, y por una Bolsa de Nueva York que está en las nubes. Ayer, a pesar de que Powell dijo que seguirá repartiendo dólares, Wall Street terminó mixto: el Nasdaq subió 0,7%, pero el S&P cedió 0,1% y el Dow bajó 0,4%. Con suba del 1,3% para la Bolsa de San Pablo y mejora del 0,8% en la de México.
En el mercado bursátil local la condición no estuvo mal: hubo más negocios y suba en los precios. Con 663 millones de pesos operados en acciones y 2.825 millones en Cedears, el índice Merval tuvo una suba del 1,3%. Mientras que los ADR argentinos en Nueva York se mostraron mixtas, con subas de hasta el 3,8% en Mercado Libre y Central Puerto y bajas de hasta el 7,7% para las dos IRSA, que habían saltado 20% en la rueda previa.
El monitoreo de los inversores pasa a ser permanente. Si ni con la lluvia de dólares asegurada Wall Street mostró una sonrisa, pueden venir tiempos complejos. Ayer, entre las commodities, hubo una foto que le dio alguna razón a Powell demostrando que quizás la inflación sea solo temporal y no estructural, ya que los metales básicos y los granos se movieron poco. Pero el petróleo subió, los metales preciosos estuvieron firmes y las que más sonrieron fueron las criptomonedas, con un Bitcoin que saltó 5,9%, superando por momentos otra vez los US$ 40.000, cuando hace apenas una semana se arrastraba en los US$ 29.500.
Fuente: El Economista
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