El impacto de la devaluación del tipo de cambio oficial, que finalmente decidió el Gobierno en complicidad con el Fondo Monetario Internacional (FMI) antes de las elecciones generales, sobre la brecha cambiaria ya se esfumó. El día posterior a las PASO el Gobierno devaluó un 22% y el alocado “pass-through” (traspaso de la devaluación a precios) no se hizo esperar ni perdió tiempo para actuar.
Así la brecha volvió a niveles por encima del 120/125%. La inflación estimada por los analistas privados para agosto, en torno del 11% a12%, y otro tanto para setiembre y un poco menos para octubre no hacen más que fagocitarse la mejora del tipo de cambio nominal y real del 14 de agosto. El tipo de cambio nominal de $350 fijado hasta fin de octubre será, en términos reales, inferior al vigente antes de la devaluación.
¿Qué hizo el Gobierno?
Tras devaluar el 14 de agosto, el ministro Massa anunció un tipo de cambio fijo en $350 hasta las elecciones, el Banco Central (BCRA) intervino en forma constante en el dólar Bolsa (MEP), y el Gobierno lanzó un nuevo Dólar Soja y frenó los pagos externos de importaciones.
Por ende el elixir de la devaluación duró apenas 48 horas, así la brecha cambiaria volvió a niveles cercanos a los máximos de octubre del 2020 y de enero del 2022. Fue la decisión de devaluar sin un programa detrás, pero los acuciantes tiempos electorales y el Fondo pudieron más.
Vale señalar que el dólar oficial antes de la PASO estaba en torno de los $280. Pero no debe soslayarse que entre enero del 2021 y julio del 2022 bajo la tutela del exministro Martín Guzmán, el tipo de cambio oficial acumuló un atraso del 20%, de modo que sin ese desfasaje hoy el dólar oficial hubiera estado en torno de los $350. Se trata de un nivel similar al de la crisis de Macri o al de la pandemia.
Un valor muy cercano al que reclama el Fondo. Hoy los analistas y el mercado se preguntan si todo el entuerto de congelar tarifas y acordar precios, y anclar el tipo de cambio hasta las elecciones no terminará transformándose en un boomergan si la brecha cambiaria se desestabiliza.
Es clave, entre otras cosas, que los exportadores liquiden más y los importadores importen menos, y que no se acelere aún más la inflación. Sin duda, todo muy precario y audaz.
Fuente: Ambito
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