La Economía del Conocimiento superó los u$s 10.000 millones y ya es el tercer complejo exportador del país
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La Economía del Conocimiento superó los u$s 10.000 millones y ya es el tercer complejo exportador del país

La Economía del Conocimiento rompe récord y se suma a los grandes motores exportadores. El sector creció 11,7% y superó por primera vez los u$s 10.000 millones en exportaciones

La economía del conocimiento marcó un nuevo hito histórico en Argentina dado que, por primera vez, sus exportaciones superaron los 10.000 millones de dólares anualizados. Según un informe de Argencon, la entidad que nuclea a las principales empresas del sector, las ventas externas de Servicios Basados en el Conocimiento totalizaron USD 10.085 millones en los doce meses cerrados en marzo de 2026

La cifra implica un crecimiento interanual de 11,7% y consolida al sector como el tercer complejo exportador del país, detrás del agro y la energía. El dato no es menor: en una economía históricamente dependiente de los bienes primarios y de los ciclos de precios internacionales, los servicios basados en talento, innovación y trabajo intelectual ganan peso como fuente estructural de divisas.

El avance estuvo impulsado principalmente por los servicios profesionales y los servicios informáticos. Los primeros, que incluyen actividades como contabilidad, ingeniería, diseño, marketing y servicios legales prestados desde Argentina a clientes internacionales, alcanzaron casi u$s 6.500 millones y representaron el 63,7% del total exportado por el sector.

Por su parte, los servicios informáticos, entre los que se encuentra el desarrollo de software, programación, videojuegos y soporte tecnológico, se acercan a la barrera de los u$s 3.000 millones en exportaciones.

Según señalaron desde las empresas enfocadas en las ventas externas del sector, se trata de uno de los segmentos de mayor crecimiento, en un contexto global donde la digitalización, la inteligencia artificial y la demanda de talento tecnológico abren nuevas oportunidades para países con capital humano competitivo.

Que la Economía del Conocimiento haya superado por primera vez los u$s 10.000 millones en exportaciones confirma la capacidad de Argentina para competir globalmente a partir del talento, la innovación y la calidad de sus recursos humanos. Un mundo cada vez más competitivo, acelerado por la difusión de la IA generativa, es un escenario que puede implicar desafíos, pero también múltiples oportunidades, las cuales Argentina muestra capacidad para capitalizar”, señaló Sebastián Mocorrea, presidente de Argencon.

En la misma línea, Leandro Mora Alfonsín, director ejecutivo de la entidad, destacó que “el sector ha demostrado una notable resiliencia y una trayectoria de crecimiento sostenido durante más de dos décadas, más allá de los distintos ciclos económicos”. Para el dirigente, este hito debe ser entendido como “un punto de partida” para ampliar la presencia internacional, generar empleo de calidad y consolidar al país como proveedor global de servicios basados en conocimiento.

Reconfigurando el mapa exportador
El avance de la economía del conocimiento se suma a una transformación más amplia del perfil exportador argentino. El agro sigue siendo la principal fuente estructural de divisas, con el complejo sojero, el maíz, el trigo, las carnes y las economías regionales como ejes históricos de la inserción externa del país. Pero en los últimos años, otros sectores comenzaron a ganar centralidad en la discusión económica.

Uno de ellos es oil & gas, impulsado por Vaca Muerta. La producción no convencional permitió que Argentina redujera importaciones energéticas, ampliara saldos exportables y comenzara a proyectarse como proveedor regional y global de energía. En el corto plazo, el mayor dinamismo viene por el petróleo crudo; en el mediano y largo plazo, la gran apuesta está puesta en el gas natural, el desarrollo de infraestructura, los oleoductos, plantas de licuefacción y eventuales exportaciones de GNL.

La minería también aparece como uno de los sectores con mayor potencial. El oro y la plata siguen explicando buena parte de las exportaciones actuales, pero el litio y el cobre concentran las expectativas de crecimiento por su vínculo con la transición energética, la electromovilidad y la demanda global de minerales críticos. A diferencia del agro, donde Argentina ya tiene una escala consolidada, la minería todavía enfrenta el desafío de convertir proyectos en producción efectiva, con infraestructura, licencia social y reglas estables.

En ese tablero, la Economía del Conocimiento tiene una particularidad: no depende de embarcar granos, petróleo o minerales, sino de exportar servicios profesionales, software, creatividad, ingeniería, diseño, consultoría, tecnología y soluciones digitales. Su principal insumo es el talento, y por eso combina dos dimensiones estratégicas para el país: generación de divisas y empleo calificado.

Talento, tecnología y divisas
El récord de exportaciones del sector llega en un momento en el que la Argentina busca ampliar su oferta exportadora para reducir la restricción externa. Durante décadas, cada ciclo de crecimiento estuvo condicionado por la disponibilidad de dólares. Cuando la economía crece, aumentan las importaciones; cuando faltan divisas, aparecen tensiones cambiarias, restricciones y frenos a la actividad.

En ese contexto, la expansión simultánea de agro, energía, minería y Economía del Conocimiento empieza a delinear una canasta exportadora más diversificada.

En este contexto, el agro aporta escala y tradición exportadora; Vaca Muerta suma volumen energético y potencial de largo plazo; la minería ofrece una oportunidad ligada a la transición energética; y los servicios basados en conocimiento agregan valor desde el capital humano.

El desafío, sin embargo, es que ese crecimiento no quede limitado a estadísticas sectoriales. Para que la Economía del Conocimiento siga escalando, las empresas del sector suelen remarcar la necesidad de estabilidad macroeconómica, reglas previsibles, incentivos a la formalización del talento, formación de recursos humanos y condiciones que permitan competir globalmente desde Argentina.

La irrupción de la inteligencia artificial también abre una doble agenda. Por un lado, genera incertidumbre sobre ciertas tareas profesionales y tecnológicas que pueden automatizarse. Por el otro, multiplica la demanda de nuevas capacidades vinculadas a datos, programación, diseño de soluciones, ciberseguridad, automatización, inteligencia artificial aplicada y servicios profesionales de mayor valor agregado.

El dato de Argencon muestra que el sector ya juega en la liga de los grandes generadores de dólares de la Argentina y lo hace con una matriz distinta: menos intensiva en recursos naturales y más apoyada en conocimiento, talento e innovación. En un país que necesita exportar más para crecer de manera sostenida, esa diferencia empieza a ser estratégica.

Fuente: Perfil

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