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A la crisis local, se le suma un derrumbe del real en Brasil

A la crisis local, se le suma un derrumbe del real en Brasil

Cuando faltan ocho días para que Joe Biden entre a la Casa Blanca como nuevo Presidente de Estados Unidos y con el Covid-19 provocando más contagios, muertes y saturación de sistemas de salud, a pesar de que en el mundo ya hay más de 28 millones de vacunados (108.000 en Argentina), los mercados financiero volvieron a tener ayer otro día negativo, con algunas bajas preocupantes y con muchas caras de inversores que se quedaron con la boca abierta.

Lo ciertamente distintivo que sobresalió ayer, en una movida que se inició el viernes pasado, después de que EE.UU. resolviera su crisis política de manera institucional, fue un nuevo movimiento alcista para el dólar contra todas las monedas, abandonando casi ocho meses con tendencia a la baja, y mostrando en algunos mercados subas preocupantes, como por ejemplo en Brasil, donde el dólar ya sube nada menos que 6% contra el real.

La tensión cambiaria también se vio en Argentina, aunque de manera más moderada que en el principal socio del Mercosur. Tal como viene ocurriendo desde hace un mes, los precios de los dólares de Alberto arrancan cada día con firmes aumentos, que luego son frenados con ayuda de manos amigas, en este caso venta de bonos, que prometen tasas a vencimiento carísimas, por lo que al cierre de cada jornada los últimos precios son inferiores a los que se tocaron a mitad de rueda.

Ayer, por ejemplo, en la apertura, el dólar blue se mantenía sin cambios en $161 y los dólares MEP y contado con liquidación escalaban hasta $147, pero luego se vieron intervenciones en los mercados de bonos, que ayer la Comisión Nacional de Valores modificó achicando el parking de 2 a 1 día, para que finalmente todos los dólares retrocedieran, pero con un nuevo récord de los últimos tiempos: el AL29, uno de los bonos surgidos del último canje, bajó tanto en su precio contado por oferta oficial que su tasa a vencimiento se acercó al 18% anual.

En números concretos, en el exterior el dólar saltó 1,6% en Brasil, 1% en Chile, 0,6% contra el euro, 0,5% contra el mexicano, 0,3% contra la libra y 0,2% contra el yen, e incluso tuvo un aumento contra el yuan. Mientras que a nivel local el dólar blue terminó con una baja de $2, hasta $159, pero los restantes cinco dólares de Alberto finalizaron para arriba.

El dólar turista subió 33 centavos hasta $150,13, el oficial subió 20 centavos hasta $90,99, el mayorista subió 25 centavos hasta $85,37, y la parte buena de la película fue que el Banco Central sumó US$ 146 millones a las reservas, por lo que ahora llegan a US$ 39.604 millones. Mientras que el dólar MEP subió 77 centavos hasta $145,83  y el contado con liquidación subió 91 centavos hasta $146,16.  Y la brecha entre el oficial y el blue bajó al 74,7% y la del CCL y el mayorista subió al 71,2%. Y, medidos en pesos, la libra no cambió y se mantuvo a 115,48, el real bajó 22 centavos hasta 15,52 y el euro bajó 23 centavos hasta 103,81.

La persistencia del Covid-19 más la recuperación del dólar provocó un verdadero descalabro en la cotización de las commodities. El petróleo terminó bajando, a pesar de la promesa de recorte de oferta que anunciaron los árabes en la Opep. Los metales preciosos siguieron mostrando valores débiles. Los metales básicos y los granos también estuvieron en baja, salvo en Rosario, donde operaron los grandes brokers en medio del paro del campo, por lo que hubo 35% menos de actividad, con precios firmes para el girasol y el trigo, pero con bajas para el maíz.

Pero lo que fue el verdadero centro de miradas fue una suerte de crash en el panel de criptomonedas, con momentos de mucho nerviosismo porque se sumaban órdenes de venta y los compradores no aparecían. Eso hizo que el Bitcoin, que había llegado a cotizar a US$ 41.500 tuviera ayer un día a los saltos, cayendo hasta US$ 30.000 en un momento y luego recuperando precio hasta US$ 34.500. Pero hubo variantes menos operadas como el Iota, el Litecoin y el Stellar que marcaron algunos trechos del día con caídas verticales, de casi 30%.

La onda pesimista provocó otro movimiento hacia la calidad, con muchos inversores abandonando posiciones riesgosas. De ese modo los bonos argentinos, entre las ventas oficiales y el total desinterés de los inversores, volvieron a caer otro 0,8%, por lo que el riesgo país de Argentina volvió a subir y quedó otra vez al borde de los 1.400 puntos básicos, ocho veces más alto que el riesgo que tienen países vecinos.

El descenso de Wall Street y la menor firmeza de las commodities plantearon un día también débil para las bolsas latinoamericanas. Ayer, la Bolsa de México cedió 0,7% y la mayor baja fue en la de San Pablo, que cayó 1,4%, y si a eso le sumamos la fuerte debilidad que está mostrando el real, se observa que los precios de Brasil están enfrentando mucha presión desde que Jair Bolsonaro dijo que su país está quebrado, y que no tiene muchas cosas para hacer.

La Bolsa de Buenos Aires tampoco tuvo sonrisas. Con $719 millones operados en acciones y $1.924 millones en Cedears, el índice S&P Merval bajó 1,4%, con valores mixtos en los ADR argentinos que cotizan en Nueva York, pero atención: hubo caídas en Wall Street de casi 5% tanto para YPF como para Edenor. Una, porque pide postergar los pagos de su deuda. Y la otra porque el kirchnerismo presiona en pleno a Alberto para que la estatice, que no la deje en manos de Vila-Manzano, además de presionar para que haya un indulto para el exvicepresidente de Cristina Kirchner: Amado Boudou.

Fuente: El Economista

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