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Los jóvenes son los más perjudicados por el desempleo

Los jóvenes son los más perjudicados por el desempleo

Para los jóvenes, insertarse en el mercado laboral en nuestro país, y también en el mundo, es cada vez más difícil. Por los efectos de la pandemia esto empeoró notablemente, ya que durante el período más crítico de 2020, el desempleo en jóvenes de entre 18 y 30 años alcanzó el 26%.

Así lo consignó un estudio realizado por el Centro de Estudios Metropolitanos (CEM), que remarcó que hasta el tercer trimestre del año pasado habían perdido su trabajo 560.000 jóvenes. En concreto, ante el estallido de la pandemia, la desocupación en jóvenes de 18 a 30 años creció 6 puntos porcentuales, pasando de 20% en el primer trimestre de 2020 (prepandemia) a 26% durante el segundo trimestre, el período más crítico de la crisis sanitaria.

En contraste, en la población adulta, segmentada entre 31 y 65 años, la tasa de desocupación fue significativamente menor, con un pico de 10% en el segundo trimestre del año pasado. Esto quiere decir que, de los 3,9 millones de empleos perdidos en Argentina, 1,3 millones corresponden a jóvenes de entre 18 y 30 años. Esto significa que un tercio de los empleos perdidos afectó a personas jóvenes.

El trabajo explica que, a partir de la apertura de varios sectores de actividades que permanecieron cerrados durante el confinamiento, en el tercer trimestre se observó cierta mejora. La desocupación juvenil pasó del 26% al 20%, lo que muestra que 780.000 jóvenes ingresaron o se reincorporaron al mercado de trabajo. Sin embargo el saldo continúa siendo negativo. “Al comparar la cantidad total de jóvenes ocupados previa al estallido de la crisis del Covid a fines de marzo con los del tercer trimestre de 2020, observamos que los jóvenes que han perdido su trabajo alcanzan a 560.000”, indicó el trabajo del CEM, realizado por Mariana Sosa, Ignacio Smith y Darío Romano.

En la Argentina, la cantidad de jóvenes de 18 a 30 años asciende a 9 millones, 20% de la población total. Tal como señala el informe, un porcentaje significativo no tiene posibilidades de acceder a un empleo.

Si se tiene en cuenta el género, las mujeres jóvenes resultaron más perjudicadas: la pérdida de puestos de trabajo ascendió a 31% durante el momento más crítico de la pandemia, mientras que en el caso de los varones la caída fue del 27%. Las condiciones de las mujeres empeoran conforme disminuye su edad. “Si tenemos en cuenta a aquellas del subtramo más joven (18-24) se registra una caída del empleo del 48%, mientras que para los varones de la misma edad fue del 34%”, destaca el trabajo.

Factores determinantes

El informe destaca tres factores fundamentales con implicancias en estos datos: la informalidad, la empleabilidad en las ramas más afectadas por las restricciones y el género. La informalidad explica el deterioro de las condiciones laborales. El CEM señala que hay un alto nivel de vulnerabilidad frente a despidos, rebajas salariales, cambios de condiciones laborales y cualquier tipo de arbitrariedad.

Mientras que la tasa de informalidad laboral de los asalariados adultos, de 31 a 65 años, era del 29% en la prepandemia, en los jóvenes menores de 30 años alcanzaba el 51%, especialmente el tramo más joven, de 18 a 24 años, con 64% de informalidad.

El sector en el que se desempeñan es una cuestión clave. Generalmente se ocupan, por ejemplo, en el rubro gastronómico u otras actividades afectadas por las restricciones a la circulación impuestas en pandemia. “Las ramas de actividad con mayor incidencia entre los jóvenes son comercio (el 25% de los jóvenes ocupados se desempeña en esa rama), hotelería y gastronomía (11%), construcción (9% mayormente varones) y servicio doméstico (8%, mayoritariamente mujeres)”, destaca el informe.

El estudio consigna que la principal razón por la que hay una desventaja para las jóvenes es el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado que recae sobre ellas. Las mujeres realizan el 76% de esas tareas, mientras que los varones solo el 24%, en base datos de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género.

Otras perspectivas

“Lo más preocupante en los jóvenes es el desaliento y el efecto psicológico de no intentar buscar el trabajo o no estudiar, por la frustración que genera un mercado de trabajo muy cerrado”, consideró la investigadora del Conicet y Doctora en Ciencias Sociales, Ana Miranda, ante El Economista. “Desde nuestra investigación, en la franja que comprende personas de 19 a 24 años solo tienen una ocupación 3 de cada 10”, informó. “El sector público debe generar conocimientos para la inserción laboral,, sumado a la necesidad de un crecimiento económico sostenible que traiga mayor demanda por parte del sector privado”, concluyó.

Fuente: El Economista

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