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</script>{"id":4579,"date":"2025-04-08T08:38:58","date_gmt":"2025-04-08T11:38:58","guid":{"rendered":"https:\/\/economiaendescubierto.com.ar\/?p=4579"},"modified":"2025-04-08T08:38:58","modified_gmt":"2025-04-08T11:38:58","slug":"clase-media-entre-la-mutacion-genetica-y-la-esperanza-realista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/economiaendescubierto.com.ar\/?p=4579","title":{"rendered":"Clase media: entre la mutaci\u00f3n gen\u00e9tica y la esperanza realista"},"content":{"rendered":"<p>Las mejoras que recientemente mostraron algunos \u00edndices de la estad\u00edstica oficial, junto con datos y percepciones de lo que la Argentina fue en el pasado, abren el interrogante respecto de si hay espacio para reconstruir una sociedad m\u00e1s homog\u00e9nea, en la cual el gen de clase media no logre ser derrotado por el de la pobreza<\/p>\n<p>El Indec acaba de publicar tres estad\u00edsticas que, cuando se las analiza de forma conjunta pintan el retrato de una sociedad dual. Un corpus colectivo cruzado por una fractura expuesta que se coagula y amenaza con vencer, finalmente, luego de d\u00e9cadas de degradaci\u00f3n, ese gran factor de resistencia simb\u00f3lica y f\u00e1ctica que nos protegi\u00f3 durante a\u00f1os de las sucesivas crisis econ\u00f3micas: la clase media como arquetipo central de la identidad nacional.<\/p>\n<p>El organismo oficial se\u00f1al\u00f3 el pasado jueves que la inequidad en la distribuci\u00f3n del ingreso contin\u00faa siendo tan alta como la del primer trimestre de 2022. El \u00edndice que la mide globalmente \u2013el coeficiente de Gini\u2013 fue de 0,43 puntos. Mejor, sin dudas, que los 0,47 puntos del primer trimestre de 2024, cuando se lleg\u00f3 a un valor de desigualad peor que el de Paraguay o Ecuador (0,45 puntos), pero todav\u00eda muy lejos de la comunidad m\u00e1s homog\u00e9nea que alguna vez supimos ser. A mediados de los a\u00f1os 70, cuando la pobreza no superaba el 5% de la poblaci\u00f3n, el Gini era de 0,36 puntos. Hoy tienen dicha configuraci\u00f3n sociedades como la alemana, la canadiense, la espa\u00f1ola o la italiana.<\/p>\n<p>El segundo dato relevante presentado fue el del nivel de pobreza. La reducci\u00f3n de la tasa del segundo semestre de 2024 con respecto a la del primero fue sustancial: se pas\u00f3 del 53% de la poblaci\u00f3n (niveles cercanos a los de momentos catastr\u00f3ficos, como la salida de la crisis de 2001\/2002 o la hiperinflaci\u00f3n de 1991) al 38% de los habitantes. En el primer trimestre de este a\u00f1o, uno de los mayores expertos en la materia, Mart\u00edn Rozada, de la Universidad Di Tella, proyecta que bajar\u00eda al 35%. Todo un logro, hijo de la sustancial reducci\u00f3n de la inflaci\u00f3n concretada en el transcurso del a\u00f1o pasado y el comienzo del actual.<\/p>\n<p>Sin embargo, todav\u00eda est\u00e1 muy lejos del piso del 26% que supo conseguir el gobierno de Mauricio Macri en 2017, o del 27% de Carlos Menem\/ Domingo Cavallo en 1993, en pleno auge de la convertibilidad. La diferencia con aquel pasado ochentoso que construye el imaginario \u201cdorado\u201d de la clase media argentina es abismal: en ese entonces, la pobreza era cercana al 10.<\/p>\n<p>El tercer indicador fue el del nivel de desempleo. Un muy buen resultado en el cuarto trimestre de 2024: el \u00edndice fue de 6,4%. Sustancialmente mejor que el pico del 24% registrado en mayo de 2002 o del 17,5% con el que Menem gan\u00f3 su reelecci\u00f3n en 1995. En la Argentina de hoy, trabajo hay. Como lo hab\u00eda tambi\u00e9n en los a\u00f1os 70 \u2013con desempleo de 5%\u2013 o en 1980 \u2013con desempleo de 2,5%-. La diferencia es que, con aquel perfil de empleos, se lograba una sociedad homog\u00e9nea y con baj\u00edsimo nivel de pobreza, que se recortaba del resto de los pa\u00edses latinoamericanos.<\/p>\n<p>Las caracter\u00edsticas del mercado laboral actual no logran dar cuenta de ninguno de esos dos objetivos centrales para el bienestar de la poblaci\u00f3n. Los argentinos son plenamente conscientes de la vulnerable situaci\u00f3n en la que viven.<\/p>\n<p>En octubre de 2024 realizamos una profunda investigaci\u00f3n cuantitativa con la consultora Opinion Lab. Se hicieron 2000 encuestas probabil\u00edsticas a nivel nacional.<\/p>\n<p>All\u00ed, el 60% de la poblaci\u00f3n afirmaba que hoy la calidad de vida es peor que la de la d\u00e9cada del 80, y el 57% consideraba que suced\u00eda lo mismo con la educaci\u00f3n. En la larga espiral descendente dejamos jirones del quantum material y del acervo cultural. La percepci\u00f3n es que hoy vivimos peor y m\u00e1s r\u00fasticamente que en aquel \u201cantes\u201d.<\/p>\n<p>No sorprende entonces que, en el mismo relevamiento, uno de cada tres afirmara que la pobreza ya le gan\u00f3 a la clase media y que de ella queda muy poco, y otro tercio, que esa disputa est\u00e1 \u201cmano a mano\u201d.<\/p>\n<p>Nuestro trabajo cualitativo m\u00e1s reciente, llevado a cabo durante marzo, confirma la hip\u00f3tesis de la dualidad creciente.<\/p>\n<p>La clase alta, aun asumiendo que ahora debe controlar sus gastos al detalle, se siente fuera de peligro. Recuper\u00f3 la posibilidad de proyectar. Se est\u00e1 \u201cponiendo al d\u00eda\u201d. La clase media alta logr\u00f3 atravesar el cimbronazo del a\u00f1o pasado sobre sus gastos fijos \u2013colegio privado, expensas, combustible, prepagas, luz, servicios\u2013 y hoy \u201cllega\u201d. Con lo justo, pero \u201cllega\u201d. Sabe que no se puede equivocar porque no le sobra \u201cnada\u201d, pero \u201cya cruz\u00f3\u201d. De ah\u00ed para abajo, lo que se encuentra son m\u00faltiples gradientes de la restricci\u00f3n y el recorte que, naturalmente, a la hora de hablar de la cotidianeidad, genera frustraci\u00f3n, cansancio, incertidumbre y temor. La clase media baja dice que \u201cno compra primeras marcas de nada\u201d y que ya est\u00e1 viendo degradaci\u00f3n en su consumo, porque \u201cel mes termina el d\u00eda 20\u2033. La clase baja, resignada, se conforma con no caer en la marginalidad.<\/p>\n<p>En ese marco de extrema fragilidad, el pa\u00eds tiene por delante una oportunidad hist\u00f3rica. Acorde a los datos de Aleph \/ Ecolatina, en 2030 el sector energ\u00e9tico llegar\u00eda a exportar 30.000 millones de d\u00f3lares al a\u00f1o. La consultora Abeceb llev\u00f3 esa proyecci\u00f3n hasta 2033 y agreg\u00f3 otros tres sectores: la miner\u00eda, las industrias del conocimiento y el agro. La diferencia con respecto a los d\u00f3lares que los cuatro sectores generaron en 2024 ser\u00eda casi de 80.000 millones adicionales.<\/p>\n<p>Siendo as\u00ed se abren, por lo menos, dos interrogantes estructurales. El primero es de corto plazo: \u00bfc\u00f3mo hacemos para cruzar el largo puente que nos separa de 2030?<\/p>\n<p>El segundo gana densidad estrat\u00e9gica en caso de que se haya tenido \u00e9xito con el primero. \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 ese nuevo pa\u00eds sustancialmente m\u00e1s poderoso que el actual?<\/p>\n<p>Puesto en otros t\u00e9rminos: \u00bflograr\u00e1n el petr\u00f3leo de Neuqu\u00e9n o el litio de Catamarca cambiar para bien la fisonom\u00eda del conurbano? \u00bfHay espacio para reconstruir una sociedad m\u00e1s homog\u00e9nea, donde el gen de clase media no logre ser derrotado por el de la pobreza? \u00bfPodemos abrazarnos a una esperanza realista? \u00bfO, por el contrario, seremos m\u00e1s ricos, pero m\u00e1s fragmentados?<\/p>\n<p>Impulsado por estas inquietudes fue que decid\u00ed escribir mi nuevo ensayo, Clase media: mito, realidad o nostalgia. Lo acaba de publicar Paid\u00f3s. Cito, a continuaci\u00f3n, dos fragmentos textuales para convocar a la reflexi\u00f3n sobre un aspecto que, en mi opini\u00f3n, es crucial. Ya no tanto qu\u00e9 pa\u00eds podr\u00edamos tener, sino qui\u00e9nes queremos ser.<br \/>\nMafalda se diluye<\/p>\n<p>En el incipiente, y creciente, proceso de mutaci\u00f3n gen\u00e9tica, el \u201cantes y ahora\u201d organiza el discurso. Ese antes remite a la a\u00f1oranza de la homogeneidad, la cohesi\u00f3n, lo com\u00fan, lo f\u00e1cilmente distinguible, identificable y narrable. En el ahora, todo es m\u00e1s err\u00e1tico, parad\u00f3jico, fragmentario y degradado.<br \/>\nEse antes, que los adultos ubican entre los a\u00f1os setenta y los ochenta, y los que son un poco m\u00e1s j\u00f3venes, entre finales de los ochenta y comienzos de los noventa, era quiz\u00e1 un mundo m\u00e1s simple, aunque m\u00e1s previsible y vivible. Se ten\u00eda menos, pero se aspiraba a menos, por el simple hecho de que en la era preinternet se conoc\u00eda menos. Los deseos estaban contenidos, acotados, cercenados, no porque hubiera necesariamente mayor sabidur\u00eda, sino porque hab\u00eda menos est\u00edmulo.<\/p>\n<p>En esa vida de clase media dominante y homog\u00e9nea, de antes, por supuesto que hab\u00eda matices, sutilezas, distintas alturas, diferentes accesos. Hoy, a la distancia, aquellos matices se desvanecen en los recovecos de la memoria y el trazo grueso marca tres mundos n\u00edtidos: clase alta, clase media y clase baja.<\/p>\n<p>Ese era el mundo que el talento de Quino supo hacerle pensar, mostrar y cuestionar a la m\u00edtica Mafalda. Cuando los argentinos hablan de esa sociedad en la que \u201ctodos eran de clase media\u201d, hablan justamente de aquellas im\u00e1genes.<br \/>\nEl buen vivir<\/p>\n<p>En los hist\u00f3ricos vaivenes de una econom\u00eda c\u00edclica como la argentina, los integrantes de la clase media tienen claro qu\u00e9 les sucede cuando, desde su punto de vista, las cosas andan bien y, en contraposici\u00f3n, qu\u00e9 indicadores marcan que algo va mal. La idea de estar bien se asocia con la posibilidad de consumir. Este es un patr\u00f3n indeleble, que atraviesa las diferentes fisonom\u00edas del contexto. Naturalmente, lo que se modifica, seg\u00fan la \u00e9poca, es qu\u00e9 consumir, pero no el hecho en s\u00ed mismo. Para la clase media, estar bien se vincula de modo directo y lineal con la disponibilidad, con la capacidad de concretar sus deseos.<\/p>\n<p>Por eso, cuando vuelcan ese imaginario en un dibujo, las escenas se repiten: familias unidas, ni\u00f1os jugando, mascotas integrando el cuadro, todos sonrientes, la presencia del sol, el auto, las salidas, las vacaciones, el avi\u00f3n, un \u00e1rbol florecido y frondoso.<\/p>\n<p>Eso es lo que los integrantes de los estratos medios relacionan con el bienestar. La posibilidad de darse un gusto, de disfrutar, de conectarse con el placer, de tener \u201csu momento\u201d de recreaci\u00f3n, de desconexi\u00f3n y, sobre todo, de premio al esfuerzo. Estar bien es poder bajar la guardia por un rato, relajarse y re\u00edr. Olvidarse de las permanentes amenazas de un ecosistema siempre vol\u00e1til y endeble, para gozar de los frutos de su sacrificio. Las muy buenas \u00e9pocas se verbalizan como aquellas en las que se pudieron alcanzar los grandes proyectos: un viaje al exterior, cambiar el auto y el ep\u00edtome del gran anhelo de la clase media, que es llegar a la casa propia. Ese logro se identifica como un hito definitivo.<\/p>\n<p>Por el contrario, cuando las cosas van mal, las im\u00e1genes que plasman ese registro son contundentes: \u00e1rboles sin hojas, rostros circunspectos, muecas de tristeza, personas solitarias, l\u00e1grimas, nubes, lluvia, carteles de alquiler (porque ya no hay casa propia), espacios f\u00edsicos m\u00e1s chicos e inc\u00f3modos, bolsillos dados vuelta donde no hay dinero, changos de supermercado con pocos art\u00edculos, encierro, enojos, peleas, deudas, gente haciendo cuentas que no cierran, platos vac\u00edos o con poca comida, negocios cerrados, gente que camina porque ya no tiene auto. Las personas buscan pintar un retrato dominado por la escasez, la oscuridad, la desolaci\u00f3n, el conflicto y el agotamiento. Es la historia de un esfuerzo sin premio, de la siembra en tierra yerma, de un agobio que parece no tener fin. El miedo se vuelve omnipresente.<\/p>\n<p>En su ideolog\u00eda del \u201cbuen vivir\u201d, el soci\u00f3logo y fil\u00f3sofo franc\u00e9s Edgar Morin, como gran estudioso de la complejidad humana, entiende por prosa todo aquello que implique la necesaria generaci\u00f3n de recursos: el trabajo, el esfuerzo, el sacrificio, la tarea, el compromiso. Y por poes\u00eda, los frutos que se pueden disfrutar a partir de lo generado: la diversi\u00f3n, la fiesta, la alegr\u00eda, la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>A sus 103 a\u00f1os contin\u00faa afirmando con sabidur\u00eda que la buena vida deb\u00eda ser capaz de articular \u201cprosa y poes\u00eda\u201d. Seg\u00fan su concepci\u00f3n, prosa sin poes\u00eda no es vida. Y a m\u00e1s poes\u00eda, m\u00e1s vitalidad.<\/p>\n<p>Ampar\u00e1ndonos en sus ense\u00f1anzas, podemos afirmar que la clase media, sin saberlo, es cultora de su filosof\u00eda. Su anhelo esencial, cultural, intr\u00ednseco, nutricio, estimulante es dotar de poes\u00eda a una vida que, per se, viene cargada de prosa. Aun a la distancia, puede sentirse la vibraci\u00f3n que la identifica y el deseo que la gu\u00eda: llegar, y sostener todo lo posible \u201cel buen vivir\u201d.<\/p>\n<p>Fuente: La Nacion<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las mejoras que recientemente mostraron algunos \u00edndices de la estad\u00edstica oficial, junto con datos y percepciones de lo que la Argentina fue en el pasado, abren el interrogante respecto de si hay espacio para reconstruir una sociedad m\u00e1s homog\u00e9nea, en la cual el gen de clase media no logre ser derrotado por el de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4581,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"fifu_image_url":"http:\/\/economiaendescubierto.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/piramide-sueldos.jpg","fifu_image_alt":"","footnotes":""},"categories":[2,3],"tags":[],"class_list":["post-4579","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia","category-finanzas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/economiaendescubierto.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4579","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/economiaendescubierto.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/economiaendescubierto.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/economiaendescubierto.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/economiaendescubierto.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4579"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/economiaendescubierto.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4579\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4582,"href":"https:\/\/economiaendescubierto.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4579\/revisions\/4582"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/economiaendescubierto.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4581"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/economiaendescubierto.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4579"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/economiaendescubierto.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4579"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/economiaendescubierto.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4579"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}