El Banco Central (BCRA) cerró la primer semana entera del año con saldo comprador en todas las ruedas, algo que no le pasaba desde 11 meses, al alzarse hoy con unos US$80 millones del total de US$197,6 millones operados de contado por la plaza oficial.
De este modo embolsó en la semana un total en torno de US$520 millones tras haberse quedado con el 41,5% de los casi US$1230 millones negociados en las cinco primeras jornadas del mes, un ingreso muy esperado y oportuno dado que había cerrado abril con reservas líquidas aún negativas en US$3296 millones, según datos del Grupo de Estudios de la Realidad Económica y Social (Geres).
A su vez, las reservas netas, que venían de haber alcanzado un máximo en más de un año levemente superior a los US$7500 millones a fin de marzo (tras el ingreso de los fondos reembolsados por el FMI), ya habían caído hasta los US$6507 millones para entonces, producto de los pagos de deuda a organismos.
El monto adquirido se ubica empero 16% por debajo de los US$618 millones comprados en igual lapso del año pasado pero representa un alivio tomando en cuenta que, durante el mes anterior apenas había sumado por esta vía US$161 millones contra los US$1373 millones recomprados durante abril del 2021. Esa amplia brecha es la que había generado fuerte inquietud en el mercado.
Los analistas creen que la recuperación en el poder de compra mostrada por el BCRA esta semana responde a algún tipo de dilatación en la aprobación a algunas operaciones de venta, algo que desde la entidad rectora del mercado desmienten enfáticamente: “no hay nada de eso”, dijeron a LA NACION, y hasta ofrecieron como prueba las flexibilizaciones al cepo importador para los sectores farmacéutico y automotriz local (éste aún bajo análisis) tras las quejas que ambos formalmente le elevaron por los problemas que enfrentan al no poder acceder a algunos insumos claves para su proceso productivo.
Pero, además, intuyen que puede derivar del freno que el BCRA comenzó a aplicar desde inicios de mayo al crawling-peg (va a un ritmo del 3,6% mensual tras haber superado el 3,9% el mes pasado) para desalentar la apuesta por las tasas de interés, algo que supone que mantendrá hasta que las reacomode al alza si el dato de inflación de abril vuelve a ser malo. “Algo de eso debe haber” apuntó un operador.
Esa estrategia la mantuvo sin cambios toda la semana habilitando ajustes de apenas 14 centavos promedio en el dólar mayorista, que cerró hoy a $116,30 por unidad para la venta (+$0,14 otra vez). Así, “en la semana que acaba de finalizar el tipo de cambio mayorista avanzó noventa y nueve centavos, por debajo de la corrección de la semana anterior”, que había sido de $1,08, apuntó el operador y analista Gustavo Quintana, de PR Cambios.
De esto modo dejó en claro que “su prioridad por ahora es sumar reservas antes que atender el atraso cambiario y las necesidades de la importación, cosa que deberá cambiar porque no es sostenible e impactará en los actividad y pondrá más presión a los precios”, advirtió el analista Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras.
Vale recordar al respecto que, según muestra el índice de tipo de cambio real multilateral que elabora el propio BCRA, el peso oficial volvió desde hace 15 días a una peligrosa zona de apreciación que no deja de profundizar desde entonces: está en su mayor nivel desde comienzos de mayo de 2018, es decir, cuando tomaba cuerpo la corrida cambiaria que jaqueó la administración Macri y hundió a la economía en una recesión por años.
Por lo pronto, con las sostenidas compras se volvieron a comenzar a diluir los temores a una mayor tasa de devaluación del peso o un salto cambiario, señales que habían reaparecido en las últimas semanas de abril por el contexto antes apuntado.
Fuente: La Nacion
Leave a Reply