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Terminó la fase 1 del blanqueo y el mercado pisó el embrague

Terminó la fase 1 del blanqueo y el mercado pisó el embrague

Tras un blanqueo ciertamente exitoso, el stock total de depósitos en dólares que hay en los bancos está cediendo apenas en lo que va de noviembre. Frente a esto, los inversores tomaron una posición más cautelosa, ya que pasaremos de dólares fáciles a puja política a pleno.

Con los gremios aeronáuticos cediendo, probablemente atemorizados ante el riesgo de que sean cerradas las empresas estatales cuasi monopólicas del sector, el foco de atención local de todo el día fue el diálogo para terminar el conflicto, al tiempo que el mercado financiero tuvo un día sin euforia, un tanto más moderado: hubo repunte para el blue, dólares financieros en alza, compra de divisas y suma de reservas en el BCRA, bonos con leve alza y mínima baja del riesgo país y señales de toma de ganancias en la Bolsa local y en los ADR tras el récord tocado el jueves.

Todo esto coincidió con el último día de la fase 1 del blanqueo, sin pago de multas para los que depositaran en los bancos hasta US$ 100.000. El ministro de Economía Luis Caputo confirmó que por la medida de exteriorización de capitales ingresaron más de US$ 22.500 millones, lo que cual contribuyó muchísimo a la gran baja que tuvieron los dólares, a la compra de reservas y a los altísimos precios en acciones y bonos (máximos en seis años). Y a partir de este momento surge la gran pregunta: ¿qué pasará después de la fase 1 del blanqueo? Y lo que parece mostrar un semáforo es que desde fines de octubre a esta parte, el stock total de depósitos en dólares que hay en los bancos retrocedió en US$ 556 millones, con dato oficial hasta el martes pasado.

En el mercado son muy prudentes. Toda la idea política y el programa económico del Gobierno van en buena dirección. Pero las decisiones que se están tomando son unilaterales y no en consenso con la oposición, con mayoría del Congreso, de Gobernadores y de intendentes en contra. Y con Milei en el joystick de las decisiones, los movimientos financieros (que son más rápidos y que dependen de un clic en el teléfono) se consiguen con gran rapidez. Pero también se advierte que el país ya ha ingresado en la campaña electoral: se vota dentro de once meses, con el armado de alianzas en mayo, con las PASO en agosto y las urnas en octubre.

Y lo que viene a partir de ahora será una despiadada lucha política, que tratará de trabar todo. Porque la oposición sabe que -si Milei llega bien a octubre de 2025- todos los candidatos opositores, no solo los kirchneristas o la izquierda, sino también un ala del radicalismo y los peronistas que buscan algún destino, terminarán perdiendo más sillas en el parlamento, y tendrán riesgo de que las ideas que defendieron durante las últimas décadas se terminen esfumando, quedando en el pasado, y que se queden sin ningún tipo de acceso a cajas que les permitieron vivir como condes y duques en medio de una sociedad cada vez más empobrecida.

Por esa razón, a partir de ahora, sin blanqueo, sin dólares que abastezcan lo que Luis Caputo no pudo lograr hasta ahora (desde febrero que está diciendo que ya llega un REPO con cuatro bancos y desde hace al menos seis meses repite que ya llega una ayuda del FMI). Por esa razón, con gran velocidad, el Presidente Javier Milei viajará la semana próxima a reunirse en persona con el presidente electo de EE.UU. Donald Trump, para pedirle que mueva los hilos, sobre todo en el fondo, para que los molinetes que vienen trabados vuelvan a abrirse nuevamente.

Esto llega, hasta ahora, con un condimento que no estaba en los pronósticos de ningún banco de inversión. El titular de la Fed, Jerome Powell, decidió este jueves bajar en 25 puntos básicos la tasa base del banco central norteamericano, de 5 a 4,75% anual. Pero las tasas largas de EE.UU. no fueron a la baja este viernes, sino que se aplanaron, ya que se pagó 4,3% anual a 1 año de plazo, 4,2% anual a 5 años, 4,3% anual a 10 años y 4,5% anual a 30 años.
Y con esas condiciones, ante la amenaza de Trump de subirle al 30% los aranceles a China y 10% los aranceles al resto del mundo, en el exterior el súper dólar siguió más vivo que nunca. Todos creían que el billete verde iba a empezar a desgranarse, pero cerró este viernes en el valor de canasta de monedas más alto de los últimos seis años. En la última rueda de la semana, la moneda norteamericana saltó 2,4% en Chile, 1,5% en México, 1,1% en Brasil, 0,8% contra el euro y 0,5% contra la libra y el yuan, pero cedió 0,2% en Japón.

En el mercado cambiario argentino la situación siguió siendo un serrucho. Con el dólar exportador a $1052,27, el BCRA pudo comprar este viernes US$ 129 millones en el mercado y al final del día la autoridad monetaria sumó reservas por US$ 162 millones. Y en respuesta al cierre del blanqueo y a la advertencia del BCRA de que a partir del 2 de diciembre le aplicará una nueva tasa de referencia a los depósitos grandes, por más de $ 1.000 millones, en plazos cortos, se ve con claridad que hay un intento de achicarle un poco la ganancia notable del carry trade, ya que no se quiere seguir aumentando un globo incalculable de pesos en los bancos que, ante cualquier tensión política, provoque una sorpresa con el dólar en la previa a la elección de medio término que viene.

Frente a eso, el dólar blue saltó $20 hasta $1.135, pero los dólares financieros siguieron debilitándose: el Senebi bajó $9,80 hasta $1.155,84, el MEP bajó $10,62 hasta $1.127,10 y el contado con liquidación bajó $9,54 hasta $1.156,58. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue del 11% y la del CCL con el mayorista fue del 16%.

Ante el nuevo gran desafío de Milei y de Caputo, ya que no tendrán grandes ingresos de dólares fáciles, sino que dependerán de la cosecha fina que empieza a liquidarse a fin de este mes, la euforia con los títulos públicos se convirtió en una suba bastante más tranquila. Con doble volumen, los bonos argentinos subieron 0,5% y el riesgo país cedió apenas 3 unidades hasta 850 puntos básicos. Esto indica que si no hay anuncios del Fondo, el camino que hay de aquí en más será más desafiante, con la política poniendo todos los palos en la rueda que pueda poner, sin pensar en el bien del país, sino en intereses de mordida de poder de cada sector.

En el mercado norteamericano, con Trump adueñándose no solo de la Casa Blanca, sino también del Senado y de la Cámara de Representantes, la novedad fue que Jerome Powell anunció que no renunciará a la Fed sin Trump se lo pide, y todo está preparado para lo que haga la Reserva Federal en diciembre, después de revisar cuáles son los datos de empleo y de inflación que se conozcan en los primeros días del mes entrante.

Con ese claro signo de independencia en la Fed, se desarrolló otro día con subas en la Bolsa de Nueva York: se anotó una mejora del 0,6% para el Dow, alza del 0,4% para el S&P 500 y avance del 0,1% para el Nasdaq. En tanto que la Bolsa de San Pablo bajó 1,4% (hay preocupación en Brasil porque sube la inflación y sube su tasa de interés), mientras que la de México perdió 0,9%, por temor a que Trump tome algunas medida que perjudiquen a la economía azteca.

Y, con una movida de alguna manera esperable, tras el récord histórico del jueves, hubo una toma de ganancias con los papeles privados argentinos, que vienen acumulando este año una suba ciertamente escandalosa. Con $98.632 millones operados en acciones y $74.940 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 2,5% en pesos (perdió 4,2% en dólares). Al tiempo que los ADR argentinos que se transan en Nueva York anotaron un repunte del 4,4% para Mercado Libre (tras la durísima caída del jueves), con baja en bloque del 1% al 3,4% para Bioceres, Central Puerto, Telecom, TGS, Macro, Francés, IRSA y Edenor.

Debajo de todo lo que ocurrió con las monedas, las tasas, los bonos y las acciones, las materias primas se movieron en general con debilidad. El petróleo bajó 2,9%. Los metales preciosos también funcionaron dados vuelta, alejándose de los máximos de este año. Los metales básicos actuaron decididamente hacia abajo. Los granos, mientras tanto, evolucionaron algo mejor tanto en Chicago como en Rosario, aunque con mal día para el trigo en ambos mercados. Y, sostenidos por las preferencias conocidas de Trump, el Bitcoin subió otro 1,1%, llegó a otro récord, y hubo subas del hasta el 9% para el resto de las criptomonedas.

Fuente: El Economista

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