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¿Un verano de “dólar barato” puede afectar la calma cambiaria?

¿Un verano de “dólar barato” puede afectar la calma cambiaria?

El aumento del rojo del turismo internacional probablemente sea compensado por el derrame de los “argendólares” al mercado cambiario.

La estabilidad cambiaria constituye un pilar fundamental del plan económico del Gobierno, que permitió reducir la inflación rápidamente. Para su sostenibilidad, existen diversos factores que la administración actual debe abordar hasta fines de 2025. Uno de ellos es el fin de la vigencia del impuesto PAIS a fines de diciembre.

Hoy en día, el impuesto PAIS grava mediante diversas alícuotas las importaciones, tanto de bienes (6% promedio ponderado) como servicios (24% ponderado). Su eliminación en diciembre implica una reducción del dólar importador efectivo de la economía del 10,3%, lo que podría provocar tensiones en el frente externo. En el corto plazo el desafío del verano será el incremento estacional de la demanda de divisas para turismo/vacaciones.

¿De dónde salen los dólares para turismo/vacacionar en el exterior? Actualmente el llamado “dólar tarjeta” o “turista” rige para gastos realizados por argentinos vía tarjeta en el exterior (entre ellos el turismo) y tiene una alícuota del 30% por impuesto PAIS y un 30% de anticipo/retención por Ganancias. Estas últimas semanas, dicho dólar cotizó en torno a $1.600. Es decir, que si le quitáramos el 30% del PAIS su valor se encontraría en alrededor de $1.300, acercándose más a la cotización del dólar MEP ($1.120). Este abaratamiento del dólar turista, sumado a una brecha del MEP y CCL baja -hoy en día en torno al 12% y 16% respectivamente- y un tipo de cambio real (TCR) oficial y alternativo apreciados, podrían incentivar el gasto de dólares para vacaciones de verano en el exterior.
La apreciación del TCR efectivo de turismo (TCR más bajo entre dólar tarjeta y MEP/blue) de Argentina es notorio: hoy nos encontramos 48,6% por debajo de diciembre de 2023 y 28,7% del promedio histórico, lo que incentiva el turismo de argentinos al exterior y desalienta el turismo de extranjeros en nuestro país.

En los veranos (enero y febrero) donde el TCR efectivo de turismo se encuentra más barato, el rojo del intercambio de turistas por vía aérea aumenta significativamente. Tal es el caso de 2016, 2017 y 2018, donde hubo un TCR efectivo de turismo bajo y un déficit de turismo alto: 400.000 personas en promedio por mes. En base a la dinámica que se viene dando con el TCR y del turismo internacional en este año, podría estimarse que, en el primer bimestre del 2025, habría un déficit de alrededor 400.000 personas -similar al promedio de esos tres veranos-, tanto por un aumento en la cantidad de argentinos viajando al exterior como por una caída de los extranjeros vacacionando en Argentina.

Lo planteado anteriormente, ¿se refleja en los precios que enfrentan los individuos a la hora de elegir dónde vacacionar?

Comparando paquetes turísticos (vuelo + alojamiento + traslados) para enero de 2025, podemos ver que viajar a la Patagonia de nuestro país cuesta, en promedio al dólar MEP, US$ 340 por día, mientras que vacacionar en Río de Janeiro cuesta US$ 313 por día y en Santiago de Chile US$ 257. Lo mismo sucede en febrero de 2025: un paquete a la Patagonia ronda los US$ 320 por día en promedio, mientras que Río de Janeiro se encuentra en US$ 261 por día y en Santiago de Chile US$ 217.

A lo anterior se le adiciona que el TCR bilateral con Brasil -a precios de hoy $173 al tipo de cambio oficial y $194 al MEP- se encuentra 51% y 45% por debajo del promedio 2001-2024 respectivamente, lo cual posiciona a las playas brasileras como la estrella del próximo verano.

Ahora bien, ¿qué mecanismos podrían traducir este aumento del turismo en el exterior en presiones cambiarias? ¿Tendrá impacto en las arcas del BCRA?

Existen dos vías por las cuales la mayor demanda de divisas podría tensionar la pax cambiaria. Un primer canal va directo al BCRA: suba de demanda de dólares por el uso del dólar turista oficial (sin el 30% del impuesto PAIS). El segundo, es un crecimiento de la demanda de dólar MEP, lo que podría elevar la brecha cambiaria.

Si a comienzos de 2025 la cotización del dólar MEP se estabiliza en torno a $1.150, deja de estar en vigencia el impuesto PAIS, se mantiene la percepción de Ganancias (30%) y se sostiene el sendero de baja inflación en 2025, es posible simular la brecha que iguala el costo de utilizar el dólar tarjeta de comprar dólar MEP. Si se mantiene la devolución del 30% de anticipo de Ganancias a un año vencido -para los trabajadores que no pagan impuesto a las Ganancias- o año y medio -para aquellos que sí pagan Ganancias-, la brecha a la cual el viajero decidirá si utilizar uno u otro dólar se encontraría en torno al 10%.

Es decir, si la brecha entre la cotización del MEP y el oficial es inferior al 10%, será más conveniente utilizar el dólar MEP para cubrir los gastos de sus vacaciones en el exterior, impulsando al alza su cotización y ampliando la brecha.

Si el diferencial entre el dólar oficial y el MEP es superior al 10%, es probable que los argentinos opten por utilizar el dólar turista oficial -teniendo en cuenta que se devuelve el 30% de retención de Ganancias-, como sucedió en los veranos de 2016, 2017 y 2018, provocando una merma de reservas del BCRA. En esos años perdió, en promedio, US$ 2.000 millones en el primer bimestre debido al déficit de turismo.

En el peor de los casos, podríamos estimar que el rojo de turismo internacional ascendería, como máximo, a US$ 2.800 millones en el primer bimestre de 2025, similar al primer bimestre de 2018. Sin embargo, el déficit será menor pues el salario formal (Indec) en dólares (datos de septiembre) se encuentra 33% por debajo que el primer bimestre de 2018 (ajustado por la inflación de Estados Unidos).

El atraso cambiario incurrido para frenar la inflación junto con la eliminación del impuesto PAIS implica un abaratamiento significativo de las importaciones, y en particular del turismo. No obstante, el aumento del rojo del turismo internacional probablemente sea compensado por el derrame de los “argendólares” (treparon US$ 15.000 millones tras el blanqueo) al mercado cambiario -vía préstamos en dólares y suscripción de ONs-.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que los dólares por blanqueo son finitos y el incremento del déficit del turismo persistirá mientras continúe el atrasado cambiario.

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