“A pesar del impresionante rally, todavía vemos valor en los bonos argentinos”. Tiene a los títulos con la recomendación de “buy”.
Se acerca fin de año y los brokers y bancos de inversión empiezan a proyectar el 2025. Claramente la Argentina fue “el trade” del año. No solo los inversores ganaron fortunas en dólares sino que el mercado aún tendría recorrido.
Un fondo de Londres escribió su reciente view donde afirma que después de haber ganado 93% con los eurobonos (títulos argentinos emitidos en euros), hay que seguir comprando: “A pesar del impresionante rally, todavía vemos valor en los bonos argentinos”. Tiene a los títulos con la recomendación de “buy”.
EMFI Group, un grupo financiero con sede en Londres que se especializa en deuda emergentes y distressed, dice que las elecciones del 2025 “serán una prueba crucial” del capital político de Javier Milei y también son una oportunidad para que el LLA gane apoyo en el Congreso y reduzca su dependencia a acuerdos políticos. Pero afirman que son optimistas con el potencial resultado dado los éxitos de la gestión libertaria en este primer año de mandato.
“Hasta ahora, los índices de aprobación de Milei se mantienen muy sólidos a pesar del duro ajuste. Su gobierno ya ha implementado la mayoría de las impopulares reformas económicas. El gobierno tendría que cometer importantes errores no forzados para perder la opinión favorable del público antes de las elecciones intermedias. Una regresión simple sobre el índice de confianza gubernamental de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) indica que el gobierno obtendría el 45% de los votos en las elecciones legislativas si se celebraran hoy”, afirma EMFI.
Además, ven bien la macro. Creen que en 2025 el repunte del crecimiento económico impulsará los ingresos. “Con la combinación de mayores ingresos, mayor gasto social y una continuación de la reducción de los subsidios, esperamos otro equilibrio fiscal general en 2025”, estiman.
Por otra parte, ven que el proceso de desinflación, el tipo de cambio estable y la restricción fiscal “impulsarán la recuperación de la actividad y el consumo el próximo año”. Así, pronostican un crecimiento del PIB del 2,6% en 2025 y del 3,2% en 2026. En este punto, son de los menos optimistas con el rebote de la economía ya que los bancos de Wall Street creen que crecerá más del 4% el año próximo. “La sostenibilidad de este crecimiento dependerá del proceso de desinflación y del equilibrio del sector externo, ya que el equilibrio fiscal ahora se da por sentado”, advierten.
Con respecto a los precios, sostienen que el proceso de desinflación (se pasó de una inflación anual del 212% en 2023 a una estimación del 118% en 2024 y del 31% en 2025) “es aún más notable a la luz del aumento de los precios de servicios públicos regulados como la electricidad, las comunicaciones y los servicios públicos”.
“En 2025, esperamos que la inflación esté más en línea y que el gobierno mantenga los controles de capitales. En consecuencia, esperamos pequeñas devaluaciones diarias para evitar una mayor apreciación del tipo de cambio real. Esta estrategia tiene sus debilidades, incluida la vulnerabilidad a las devaluaciones de las monedas de los socios comerciales, como ha sido el caso de Brasil en los últimos meses. Sin embargo, sin más shocks, esperamos que las importaciones (+21% interanual) superen a las exportaciones (+15%) en 2025, lo que provocará una disminución del superávit en cuenta corriente hasta el 0,7% del PIB, desde el 0,9% en 2024”, estiman.
El rally de los bonos, que comenzó con la victoria de Milei en noviembre de 2023, se ha visto sostenido por el ajuste fiscal, la mejora de las condiciones macroeconómicas, los índices de aprobación y las fuertes declaraciones de voluntad de honrar la deuda, advierte EMFI.
Al obtener un equilibrio fiscal en su primer año de mandato, el foco sobre si el país podrá afrontar los pagos de la deuda externa se trasladó al sector externo. Como esperan que continúen los controles de capitales, habrá superávit en cuenta corriente de 3.900 millones de dólares (0,7% del PIB).
“Además, esperamos US$ 5.600 millones (1,3% del PIB) en amortizaciones de bonos soberanos, US$ 1.700 millones (0,4%) de los bonos BOPREAL del Banco Central y US$ 1.900 millones (0,5%) de deuda subsoberana. En conjunto, estimamos las necesidades netas de financiación externa en US$ 6.400 millones (2,2% del PIB)”, sostienen.
Y dicen que suponiendo que no haya acceso al mercado durante 2025, el país necesitaría alguna combinación de financiamiento neto positivo de instituciones multilaterales (que se hizo más probable gracias a la victoria de Donald Trump) y préstamos adicionales para mantener las reservas internacionales netas en los niveles actuales.
Con los fondos para pagar los bonos de enero ya asegurados, un acuerdo con el FMI podría no ser tan urgente como parecía inicialmente. Sin embargo, con un fuerte aliado como Trump en la Oficina Oval, creemos que el gobierno presionará para lograr un acuerdo en 2025. Las elecciones legislativas de octubre podrían representar un obstáculo para un nuevo acuerdo, ya que requiere la aprobación del Congreso y la oposición probablemente se resistirá. Es importante destacar que cualquier desembolso del FMI en 2025 sería fondos frescos para Argentina, ya que el país no tiene ningún pago de capital al Fondo durante el próximo año”, recuerdan.
Fuente: El Economista
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