Con una licitación de deuda en pesos que no llegó a los objetivos, pero que al menos demostró que los inversores no esperan ni más inflación ni una devaluación disruptiva, el mercado argentino pudo encontrar algo de tranquilidad. El BCRA no compró dólares, pero sumó reservas. Los dólares libres siguen bajo control, los bonos subieron, el riesgo país bajó y la Bolsa y las ADR argentinas mejoraron, a pesar de más inflación en EE.UU. Este jueves hablará el Indec.
Mientras el proyecto de ley de Ficha Limpia pasaba por Diputados, la suspensión de las PASO entraba al Senado y la candidatura del juez Lijo logró dictamen de mayoría para que sea votado en la Cámara Alta, el mercado argentino logró tener una jornada de alivio, después de muchas ruedas con las cotizaciones de los títulos barranca abajo.
La noticia que más sacudió al mundo este miércoles fue la difusión del IPC de EE.UU. de enero (este jueves el Indec hará lo propio a las 16 para Argentina), y la inflación norteamericana sorprendió a la suba: la variación de enero fue del 0,4%, la mayor desde marzo de 2024, y la variación anual trepó hasta el 3%, lo cual significó su cuarto mes consecutivo en alza, algo que inquietó a los inversores, haciendo que todos miren hacia la Fed, que seguramente demorará más tiempo en bajar su tasa de interés.
El otro elemento que también fue muy esperado fue la licitación de deuda en pesos y, tal como pasó en los cuatro llamados anteriores, tampoco se logró el objetivo de rolear todo lo que vencía, y encima se pagó más tasa de interés. con 3.439 ofertas, el Gobierno necesitaba rolear $ 6,6 billones, y pudo colocar títulos por sólo $5,2 billones, pagando una tasa que en su máximo rozó el 35% anual, casi 10 puntos más que lo que paga un plazo fijo. Y de la Lecap de marzo que quería canjear hubo apenas 184 ofertas por las que se adjudicaron una Lecap a noviembre por $467.020 millones con una tasa del 31,16% anual.
O sea, podría decirse que no fue un miércoles con muy buenas noticias, pero sin embargo el mercado argentino respondió bastante bien. Los dólares libres siguieron tranquilos, el BCRA no compró dólares, pero recuperó algo de reservas. Y lo mejor de todo, que causó gran alivio, es que hubo tres buenas noticias: los bonos subieron (por lo que bajó el riesgo país), las acciones y los ADR también estuvieron para arriba (después de una intranquilizadora sangría) y ocurrió algo muy significativo: los inversores no estuvieron interesados en tomar en la licitación bonos ajustables ni por inflación ni por tipo de cambio, lo cual significa que siguen confiando en que el modelo irá con inflación a la baja y sin devaluación disruptiva.
Con Trump moviendo todo el tablero, las decisiones que va tomando van afirmando nuevamente la inflación. Y a pesar de que le pide a Jerome Powell que la Fed baje su tasa de interés, las tasas largas de EE.UU. volvieron a subir: se pagó 4,3% anual a 1 año de plazo, 4,5% anual a 5 años, 4,6% anual a 10 años y 4,8% anual a 30 años. Y con eso, en el exterior el dólar subió 1,3% en Japón y 0,1% en China, no cambió contra la libra y bajó 0,1% en Brasil y México, 0,2% contra el euro y cedió 1% en Chile.
En el mercado cambiario local, con el dólar exportador a $1.107,93, el BCRA no pudo comprar ni un solo dólar en el mercado, sin embargo, al final del día la autoridad monetaria logró sumar US$ 26 millones a las reservas. Con eso, el dólar blue subió $10 hasta $1.220, el Senebi subió $2,01 hasta 1.213,07, el MEP bajó $2,49 hasta 1.184,51y el contado con liqui subió 6 centavos hasta $1.194,06. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue de 12% y la del CCL con el mayorista fue del 13%.
La licitación de deuda pudo rolear el 79% de lo que vencía, por lo que el colchón de pesos que tiene el Tesoro depositados en el BCRA y en el Banco Nación se seguirá achicando. Como dijimos, con 3.439 ofertas, el Gobierno necesitaba rolear $ 6,6 billones, y pudo colocar títulos por sólo $ 5,2 bollones, pagando una tasa que rozó el 35% anual, casi 10 puntos más que lo que paga un plazo fijo.
Del total colocado, el 49% fue en una letra del Tesoro nacional capitalizable en pesos con vencimiento 14 de marzo de 2025 (S14M5 – reapertura), el 16% en una letra del Tesoro nacional capitalizable en pesos con vencimiento 30 de mayo de 2025 (S30Y5 – reapertura), el 12% en una letra del Tesoro nacional capitalizable en pesos con vencimiento 31 de julio de 2025 (S31L5 – reapertura), el 9% en una letra del Tesoro nacional capitalizable en pesos con vencimiento 28 de noviembre de 2025 (S28N5 – nueva), el 9% restante en un bono del tesoro nacional en pesos cero cupón con ajuste por CER vencimiento 31 de marzo de 2027 (TZXM7 – reapertura) y el 5% en un bono del Tesoro nacional capitalizable en pesos con vencimiento 13 de febrero de 2026 (T13F6 – reapertura).
Mientras que por la letra del Tesoro nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 16 de enero de 2026 (D16E6 – nuevo) casi no hubo ofertas o adjudicaciones. Y por el canje de la Lecap con vencimiento 31 de marzo de 2025 (S31M5) por una letra del Tesoro nacional capitalizable en pesos con vencimiento 10 de noviembre de 2025 (S10N5 – reapertura) hubo 184 ofertas y se adjudicó el nuevo título por $ 467.020 millones con una tasa del 31,16% anual.
Con todo eso como marco, como los inversores no demostraron buscar cobertura por inflación o por devaluación, con pocos negocios y muy diversificados, los bonos argentinos recuperaron 0,7% y el riesgo país bajó 32 unidades, hasta 673 puntos básicos, lo cual significa un verdadero alivio.
La mayor inflación norteamericana, cuando todavía no comenzó la guerra comercial en los hechos, generó desconfianza entre los inversores, por lo que hubo cierre mixto en la Bolsa de Nueva York: el Nasdaq subió 0,2%, el S&P bajó 0,2% y el Dow perdió 0,6%. Al tiempo que la Bolsa de San Pablo bajó 1,5% y la de México mejoró 1,4%.
Pero, a contramano de las fuertes bajas de las últimas semanas, con $109.270 millones operados en acciones y $96.318 millones en Cedears, hubo una suba del 0,4% en la Bolsa de Buenos Aires. En tanto que los ADR argentinos anotaron una suba del 1% al 7% para IRSA, Edenor, Telecom, Cresud, Supervielle, Loma Negra, Central Puerto y Pampa E; con desplome del 9% para Bioceres.
Lo que sí debe tomarse como una mala noticia es que la demora en que baje la tasa de la Fed podrá mantener alto el valor del dólar y acotada una mejora en el precio de los commodities, algo que la Argentina necesita como agua. De hecho, se vio una caída del 2,6% para el petróleo. Los metales preciosos actuaron sostenidos. Los metales básicos estuvieron mixtos. En Chicago la soja bajó y el resto de los granos no cambió. En Rosario hubo una buena rueda para el maíz, pero mal día para la soja y el trigo. Y finalmente, hubo una suba del 0,9% para el bitcoin con avances mayores en el resto de las criptomonedas.
Fuente: El Economista
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