El Covid-19 sigue generando problemas en todas partes y los efectos secundarios se van multiplicando. En diez meses de pandemia, ya hay 925 muertos en todo el mundo y 1 de cada 3 muertes se produjo en América Latina. Y Argentina, con casi 11.300 fallecimientos, ya tiene el 3,4% de decesos de la región, entramos “top ten” de los países con más contagios, y estamos entrando en un pico de la enfermedad que todavía no encuentra ninguna solución.
La fiereza del virus hace que los bancos centrales de todos los países intenten mitigar la menor actividad económica con emisión de dinero sin fin, y las naciones más débiles, con monedas menos creíbles, entre ellos por supuesto Argentina, son los lugares donde el coronavirus está provocando más estragos, sobre todo en lo económico.
Pero esta emisión de dinero sin fin tiene impacto monetario en todas las latitudes. Y las reacciones de cada país se transforman en decisiones que no se imaginaban hasta hace muy poco. Estados Unidos, por ejemplo, eliminó los swap de dólares que tenía en bancos de países aliados, como el de Japón, el BCE y el de Inglaterra, para proteger el valor del dólar, debilitando las reservas de otros sistemas monetarios. Y China hizo su movida el jueves pasado, empezando a liberar dólares para apoyar al oro, que había empezado a bajar, y amenaza con soltar en las próximas semanas bonos del Tesoro de Estados Unidos si los norteamericanos siguen expulsando estudiantes chinos de su territorio y complicando a empresas chinas, acusándolas de espionaje.
Frente a eso, la semana pasada fue otro ciclo con debilidad para el dólar. El billete verde subió fuerte contra la libra (3,8%, porque Boris Johnson decidió un Brexit duro y el Banco de Inglaterra se quedó con menos reservas) y también avanzó 0,3% en Brasil, pero luego bajó 0,1% contra el euro, el yuan y el yen, cedió 0,2% en Chile y cayó 0,5% contra el franco suizo.
Mientras eso sucedía en el exterior, la situación cambiaria para Argentina fue más teórica que cierta. Ocurre que por la reestructuración de las deudas de ley NY y ley Argentina hubo parking, demora para hacer compra venta de títulos, por lo que las referencias de los precios del dólar mep y el contado con liquidación fueron reducidas y el blue continuó aplastado gracias al cada vez más gigantesco volumen de un rulo (o puré, compra en el dólar ahorro y venta en el blue), que ya se convirtió en un bucle.
A lo largo de la semana pasada, el contado con liquidación subió 2,3%, el dólar MEP subió exactamente en línea con la suba del 0,7% del dólar oficial y el dólar blue bajó 0,8%, por lo que ya lleva dieciocho semanas estancado, bajando de $139 a $131 desde el 24 de julio a esta parte.
Por supuesto, esta baja del dólar blue no es genuina: está aplastada con un vaciamiento de reservas del Banco Central, que vende dólares a $100 a mucha gente que los compra en algunos casos para ahorro y en otros para especular con el blue, ganándose unos $6.500 con el rulo.
Las enormes inconsistencias macroeconómicas del país obligaron al BCRA a perder US$ 1.000 millones, justamente desde que el blue llegó a su techo: lo mantuvo, pero para aplicar el freno tuvo que gastar la sexta parte de las reservas netas que le quedaban.
Por la salida inicial que decidieron los inversores externos con los bonos y por un dólar sostenido, con una brecha cambiaria colgando en el 65/70% a pesar de ventas enormes de reservas del BCRA, los ahorristas internos tampoco creen que el Gobierno logre llegar a niveles de ajuste: por lo que se ve del Presupuesto, Fernández pretende seguir aplicando impuestos, y con ese camino la creación de empresas y de empleo continuarán desaparecidos, y el camino recesivo se extenderá: no habrá ni V, ni U en la evolución, sino una larga y dolorosa L.
A partir de hoy el mercado se sincera y el Gobierno, con el BCRA y la CNV, deberán decidir si acentúan los cepos, o si cambian de camino. Hoy debería finalizar el parking, y volver a normalizarse la negociación del dólar MEP y el contado con liquidación (si no lo permiten los inversores encontrarán infinitos caminos para salir del peso, siempre lo hacen). Y mientras Guzmán afronta al Congreso y al FMI con el Presupuesto, la decisión ya parece tomada: a partir de octubre los compradores de dólar ahorro deberán pasar por el filtro de la AFIP: aquel ahorrista que tenga el flequillo despeinado encontrará un “usted no está habilitado para comprar dólar ahorro” y, manteniendo la venta de US$ 200 dólares, serán cada vez más los argentinos que deberán buscar otros canales para decidir qué hacer con sus pesos.
Fuente: El Economista
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