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Junio abrió muy inestable: los inversores no saben dónde meterse

Junio abrió muy inestable: los inversores no saben dónde meterse

Tanto en el exterior como a nivel interno, la primera rueda de junio tuvo cimbronazos de todo tipo. El día se inició con temblores por el fin del carry trade con el yen. Después llegó Trump con amenaza de más aranceles al acero y el aluminio. Pasando por la respuesta de Ucrania a Rusia. Resultado: el dólar cayó afuera, y hubo fuertes subas para el petróleo y los metales. A nivel local la guerra gremial se profundiza. Los dólares bajaron, las reservas subieron en falsete. Los bonos no despegan. Y la bolsa argentina sigue siendo la peor de todas.

Con grandes turbulencias en el mundo, dominadas por otro cambio en aranceles de parte de Trump (en acero y aluminio), más los efectos colaterales por el gran contraataque de Ucrania contra Rusia, los mercados del mundo fueron dominados por una importante caída global del dólar (y reacciones a la suba en algunos commodities). Al tiempo que, a nivel local, con el tronar de la campaña electoral, hubo dólares a la baja, recomposición de reservas, pero con bonos aplastados, riesgo sin cambios y otra caída en la Bolsa local, que ya se consolida como la peor de 2025.

De movida, el primer día hábil de junio se inició con temblores en Japón, porque el Banco Central de ese país está empezando a tomar medidas para que se corte una jugada que viene dañando a su economía: el yen se estuvo valorizando, con tasas de interés en alza, por lo que se multiplicó el carry trade con yenes, y el BoJ dejó secos a todos los jugadores, anunciando que frenará la emisión de bonos largos, en un país que vive de tomar deuda desde hace décadas. Eso, obviamente, castigó a la Bolsa de Tokio y desestabilizó los negocios bursátiles que corrieron a partir de ahí con los husos horarios (los chinos se salvaron por el feriado).

Por supuesto hubo mayoría de bajas en las Bolsas europeas que, además, se encontraron con otro de los ladridos del Presidente de Estados Unidos. Volvió a amenazar con subir los aranceles del acero y el aluminio hasta el 50% anual. Buena parte del mundo no se movió demasiado, pero muchos inversores gruesos movieron sus fichas y, entre otras cosas, después de una reunión de fin de semana en la que la Opep+ resolvió que abrirá un poco más las canillas desde julio, acompañado por el notable ataque ucraniano contra varios puntos militares importantes para Putin, terminaron generando un fuerte rebote para el precio del petróleo y un incremento consistente para el oro, pero mucho más para la onza de plata, que tiene a su récord histórico mucho más arriba que el máximo del metal amarillo.
Frente a ese contexto, ya realizadas las compensaciones de fin de mes y entrados los costosos US$ 1.000 millones del Bonte 2030 licitado el miércoles pasado, todos los dólares que cotizan en el mercado local anotaron fuertes descensos, salvo un particular incremento en el dólar turista. Y no es casualidad: por lo barato que sale gastar dólares en el exterior, los turistas que se van por el mundo dejan el el exterior casi tanto como el superávit que se está consiguiendo con la exportación de petróleo y gas, y hay chance que también empiecen a morder algo de lo que dejan los granos.

Este tramo complicado de la economía argentina (ya lo advirtió el economista Ricardo Arriazu, cuando advirtió que “viene un período en el que la destrucción será más rápida que la creación”), se está dando con una economía mundial que está entrando en una fase de más oscuridad. Mientras la guerra en el este de Europa se incrementa (con los alemanes dándoles misiles a Kiev para que llegue hasta Moscú y con los ingleses desarrollando 6 submarinos nucleares, preparándose para lo que puede venir), los inversores no saben bien donde meterse.

En esta apertura de junio las criptomonedas no fueron el lugar elegido: la opción uno de los que buscan refugio fue la onza de plata que vuelve a brillar, al tiempo que hubo una ola de venta de bonos de EE.UU., especialmente después de que el secretario de Estado Scott Bessent dijera que “Estados Unidos nunca dejará de pagar” su deuda. Eso provocó una ola de ventas, con caída en los precios contado de los bonos de la Fed, con una consecuente suba en sus tasas a vencimiento: se pagó 4,1% anual a 1 año de plazo, 4% anual a 5 años, 4,5% anual a 10 años y 5% anual a 30 años. Y, con eso, en el exterior el dólar dio alergia: no cambió en China, pero luego bajó contra el resto de las monedas. Cedió 1% en México, 0,9% en Japón, 0,9% en Brasil, 0,8% contra el euro, 0,7% en Chile y Suiza y 0,6% contra la libra.

A nivel local, con el dólar oficial a $1.199,85, el BCRA no intervino en el mercado de cambios, pero al final del día, después de sumar los US$ 1.000 millones del costoso Bonte 2030, la autoridad monetaria anunció que logró sumar US$ 937 millones a las reservas, por lo que como saldo figuraría una supuesta caída de US$ 63 millones. A pesar de eso, el dólar blue cayó $15 hasta $1.165 pesos, el Senebi bajó $4,25 hasta $1.207,02, el MEP bajó $8,03 hasta $1.184,04 y el contado con liquidación cayó $11 hasta $1.194. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue negativa del 3% y la del CCL con el mayorista fue del 1%.

Y mientras la Secretaría de Finanzas prepara dos licitaciones este mes (una el viernes 13 y otra el miércoles 25), en el run run de las mesas se dice que en ambos llamados están preparados dos bonos especiales para los inversores extranjeros, para captar dólares. Posiblemente sean dos Bontes parecidos al de la semana pasada (veremos), pero con eso como fondo, en medio de la guerra electoral, con pocos negocios, los bonos bajaron 0,1% y el riesgo país se mantuvo en 663 puntos básicos.

En papeles privados, huyendo de las monedas, especialmente del dólar, hubo otro día en verde en la Bolsa de Nueva York, ya que el Dow subió 0,1%, el S&P avanzó 0,4% y el Nasdaq mejoró 0,7%. Al tiempo que la Bolsa de San Pablo cedió 0,2% y la de México bajó también 0,2%.

Pero, evidenciando que el Estado sigue quebrado, que la oposición sigue presionando para que más gente siga viviendo de la teta del Estado, y con las urnas decisivas cada vez más cerca, el mercado bursátil local fue nuevamente el peor de todos. Con $75.625 millones operados en acciones y $55.136 milo7nes en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires cayó 3,2%. Mientras que los ADR argentinos en NY anotaron una suba del 1% para Cresud, con bajas en bloque del 1% al 5% para BBVA, Central Puerto, Macro, Supervielle, Loma Negra, Galicia, YPF, Bioceres, Pampa E y Edenor.

Y, el verdadero foco de atención de este lunes fue lo ocurrido con los commodities. Hubo un salto del 3,5% para el petróleo. Los metales preciosos tuvieron un brinco, de más del 5% para la onza de plata y de la mitad para el oro. Los metales básicos también fueron para arriba. Los granos estuvieron mixtos tanto en Chicago como en Rosario, bien el trigo en EE.UU. y bien la soja y el trigo a nivel local. Y, para terminar, hubo una baja del 0,4% para el Bitcoin con descensos similares para el resto de las criptomonedas por temor a que se estén desarrollando programas ultra veloces que puedan vulnerar las billeteras virtuales, lo cual generaría un verdadero caos en el sector.

Fuente: El Economista

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