El lunes pasado, el Merval sufrió el tercer peor retroceso del año y fue, según Delphos, el más relevante vinculado a factores internos. En otras palabras, no fue ni Donald Trump ni la guerra en Medio Oriente. Fue toda de Argentina.
El fuerte rebote del jueves no alcanzó para compensar la caída. De hecho, el índice acumula un retroceso del 5,8% en dólares desde el viernes pasado, profundizando la corrección iniciada a comienzos de mes. En contraste, el ILF de América Latina avanzó casi 8% y el S&P 500, 3,3% en el mismo período.
Así, dice Delphos, el Merval se encamina a las elecciones de PBA con valuaciones deprimidas, reflejando un escenario adverso para LLA, en contraposición al tono mayoritario de las encuestas pero consistente con el sentimiento empresarial. “No negamos que un resultado negativo para LLA pueda profundizar esta tendencia, pero las valuaciones dejan un amplio margen de mejora si las elecciones resultan ‘no tan malas'”, dice el informe de Delphos.
La temporada de balances tampoco contribuyó a sostener el mercado, con reacciones mayormente negativas. De las 19 compañías líderes que presentaron resultados, 13 (68%) cayeron en la rueda siguiente, y el número asciende a 14 al ajustar por el retorno del índice. Esto confirma que el shock político se vio amplificado por sorpresas negativas en los balances, reforzando la presión bajista sobre el equity argentino.
Fuente: El Economista
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