La fortaleza del peso sigue firme. El tipo de cambio oficial se mantiene por debajo de $1.400 en el segmento oficial mayorista, sostenido por fuertes ingresos de dólares y la expectativa de la inminente llegada de más divisas por la temporada alta de liquidaciones del agro
En el mercado creen que la estabilidad cambiaria se mantendrá, por lo menos, hasta mediados del año, cuando finalice el ingreso de la cosecha gruesa. El buen desempeño de la moneda contra el dólar se extendería pese a los altos niveles de inflación.
La apreciación cambiaria tiene su correlato en todos los segmentos de la economía, para bien y para mal: algunos sectores se ven claramente beneficiados, mientras otros lucen deteriorados. Estos últimos buscan adaptarse de alguna manera para “sobrevivir” al modelo económico de Javier Milei, que además incluye apertura comercial, mientras en el Gobierno preocupa el efecto sobre el empleo y su consecuente impacto social.
Ganadores y perdedores del dólar “barato”
De acuerdo con Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, la apreciación del peso afecta a la producción local en general porque debe competir con los productos importados. Entre ellos, se destacan textiles, calzados, juguetes, tecnología, alimentos y bebidas. Además, todo lo vinculado con el turismo interno, porque la fortaleza del peso hace que para las personas sea más accesible irse de vacaciones al exterior, tal como ocurre desde el cambio de Gobierno, y desincentiva el arribo de turistas extranjeros.
A la vez, un tipo de cambio “bajo” favorece a los importadores y, en principio, a los consumidores debido a la recuperación de los salarios medidos en dólares, lo que genera mayor poder de compra de bienes y servicios importados y viajes al exterior. Sin embargo, Tiscornia resalta que en este caso el poder adquisitivo de las personas está limitado por la permanencia de la inflación en niveles muy altos.
“Desde las elecciones de octubre, el tipo de cambio se ha calmado bastante y la inflación no se ha moderado. Por lo tanto, el beneficio de la apreciación cambiaria no está del todo presente. Aunque, en parte, si el tipo de cambio hubiera subido habría sido peor. Pese a la mayor inflación, hay un efecto de contención que provoca el tipo de cambio sobre los productos importados, electrónicos, textiles y viajes al exterior, que igualmente favorecen el poder adquisitivo de la gente, pero no se ha logrado frenar otros precios, como los de la carne y servicios públicos”, sostiene.
De acuerdo con Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, en el corto plazo los consumidores se ven beneficiados ante la apreciación de la moneda porque tienen mayor acceso a servicios y bienes importados (o con componentes importados) y el Gobierno “gana algo de aire” con moderación del ritmo de los precios a partir de la estabilidad cambiaria. También se benefician los importadores de productos industriales y tecnológicos, que compran y traen mercancía desde el exterior a precios más bajos.
Por otro lado, afirma Di Pace, los exportadores pierden competitividad porque venden a precios más bajos y se reducen sus ingresos en moneda local. Además, resalta que a mediano plazo el tipo de cambio “atrasado” tiende a generar distorsiones: desalienta exportaciones, incentiva importaciones y puede ampliar el déficit externo, lo que dejaría planteado un ajuste a futuro.
“Ganan los importadores, productores que usan insumos importados (siempre que encuentren demanda en el mercado local o internacional) o tecnologías importadas. En términos de precios, es un buen momento para invertir, pero depende de cada sector por una cuestión vinculada con la demanda y las proyecciones que tenga. Los grandes perdedores son los sectores que compiten con lo importado, como textiles, muebles y neumáticos. A la vez, el turismo, aunque en esto también se benefician los pudientes con vacaciones en el exterior”, agrega Florencia Fiorentin, economista de Epyca.
Lo que muestran los datos duros
La apreciación del peso se combina con la apertura comercial que promueve Milei, lo que, como se mencionó anteriormente, golpea a la producción en general, aunque el desempeño sectorial es heterogéneo (a algunos les va bien y a otros les va mal) y no todo se explica por el tipo de cambio, sino que entran a jugar varios factores. De hecho, los últimos datos oficiales precisan que el índice de actividad económica se encuentra en máximos, traccionado principalmente por los sectores energético, agroindustrial y financiero.
Los sucesivos récords en viajes al exterior desde la asunción de Milei se hicieron notar y los datos lo confirman. De acuerdo con los registros del Indec, en enero 2,34 millones de personas viajaron al exterior, muy por encima de los 1,48 millones que hubo dos años atrás, aunque inferior a los 2,6 millones de enero de 2025. En gran parte, esto se explica por la recuperación de los salarios medidos en dólares, sostenida por las actualizaciones salariales más la calma cambiaria.
Por otro lado, si se observa el sector industrial manufacturero, el más afectado por el modelo económico actual, el Índice de Producción Industrial que elabora el Indec exhibe una caída de 8% en la gestión de Milei. Se destaca el desplome en rubros productivos como indumentaria, maquinaria, electrodomésticos y muebles. Cabe resaltar que no todo se explica por el tipo de cambio y la apertura comercial, ya que influyen otros factores, como la merma en la construcción como consecuencia de la parálisis de la obra pública nacional.
Los datos sobre el uso de la capacidad instalada de la industria también son muy elocuentes, con apenas 54% en el balance general. El informe que elabora el Indec confirma que el sector más afectado es el textilero, que opera a menos del 24% de su capacidad, mientras metalmecánica (excluida la industria automotriz) y productos de caucho y plástico (neumáticos, entre los rubros destacados), lo hacen al 31% y 36%, respectivamente. En tanto, otros muestran un mejor desempeño, como refinación del petróleo (87%), metales básicos (67%) y productos químicos (65%).
Fuente: Iproifesional
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