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Bonos argentinos: por qué están excluidos de la nueva primavera emergente

Bonos argentinos: por qué están excluidos de la nueva primavera emergente

Con la aversión global por el riesgo retornado a niveles prepandemia, las bolsas (en general) y las monedas y mercados emergentes viven lo que puede caracterizarse como “una nueva primavera”.

Los avances que se comunican casi a diario en el desarrollo de vacunas, que prometen además alta eficacia en la lucha contra el Covid-19, parecen haber convencido a los inversores que llegó la hora de pensar en el escenario pospandemia y la hiperliquidez con que convive desde hace años el mundo (aumentada en los últimos meses) propicia este tipo de apuestas.

Los récords que marca el Dow Jones Industrial en Wall Street Nueva York al superar hoy la frontera simbólica de los 30.000 puntos por primera vez en su historia (ayudado por la puesta en marcha de la transición entre Donald Trump y Joe Biden en Estados Unidos) son un símbolo al respecto.

Este efecto derrame se aprecia por caso en:

La fuerte revalorización de las monedas emergentes, que alcanza casi el 7% en lo que va del mes en el caso del real de Brasil, o de los commodities agrícolas reflejados en parte precio cercano a US$ 440 que alcanzó la soja, el mayor en 6 años.

La tasa de apenas 1,7% por encima de la que valida Estados Unidos que pagó ayer Perú (4% en total) por tomar US$ 4000 millones mediante 3 bonos uno de los cuales vencen en 100 años y tras recibir US$ 11.000 millones en ofertas de compra pese a haber cambiado 3 presidentes en 2 semanas

Las sólidas revalorizaciones que muestran en las últimas ruedas incluso las acciones de las empresas argentinas, algunas de las cuales trepan entre 40 y 85% en lo que va del mes.

Pero el dato es que la fiesta de mercado dejó afuera a los bonos argentinos, aunque el país acaba de renegociar esa deuda en condiciones ventajosas y no tiene casi compromisos de pago a la vista por unos años. Prueba de ello es el elevado nivel que mantiene el riego país, que se sostiene por encima de los 1350 puntos aún en este contexto.

Para los analistas, los bonos argentinos no aparecen en el radar de los inversores a pesar del alto retorno que prometen por la desconfianza que genera la situación del país, sus férreos controles de capitales que -aunque entendibles en este contexto- lindan muchas veces la arbitrariedad y el endeble rebote que tendría la actividad el año que viene aún partiendo de los paupérrimos niveles que legaron los últimos 3 años recesivos.

Pero, en segundo orden, su baja demanda también deviene de algunas de las condiciones de emisión que tienen los bonos que, en los primeros años, no pagan casi intereses o lo hacen a niveles muy bajos.

“La Argentina en dólares financieros está regalada, pero las dudas sobre nuestra economía argentina no son de ahora: desde la óptica que nos da el valor de los activos vienen desde 2018 y hoy es tal la desconfianza que el Merval en dólares vale menos que una tonelada de soja“, coincide y explica Walter Morales, quien encabeza Wise, una consultora en economía, finanzas y estrategia, para quien cualquier recuperación de los bonos es poco probable mientras el país no defina su ecuación cambiaria.

El “Indice de la Suerte Argentina”, como optó por denominarlo, cruza el valor internacional de la soja (principal exportación del país), con el nivel de cambio en Brasil (principal destino de nuestras exportaciones) y el de la tasa de interés de Estados Unidos, mercado predominante aún en la determinación de los flujos de capitales del mundo, medida por el rendimientos de sus bonos de deuda, el parámetro que se toma también para fijar el riesgo país.

Dicho índice viene marcando casi a diario máximos de cuatro años. “Otorgando distintas ponderaciones a cada una de las tres variables, encontramos que las actuales condiciones son casi tan favorables como las que estuvieron vigentes en el período 2008-2014″. apunta.

Claro que las condiciones locales son aún peores que entonces y hay demasiadas cuestiones sin resolver. “La aceleración de la inflación y la cuestión cambiaria irresuelta dan a entender que aprovechar el viento de cola tampoco será fácil”, advierte. ¿Argentina volverá a dejar pasar la oportunidad? Al parecer, no es solo lo que temen los inversores internacionales sino también los propios argentinos.

Fuente: La Nacion

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