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La inflación “anualizada” está en 60% y la de alimentos, arriba de 70%

La inflación “anualizada” está en 60% y la de alimentos, arriba de 70%

El gabinete económico, encabezado por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, recibió ayer, en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada, a representantes de distintos sectores empresarios en el contexto de coordinación de políticas de precios y salarios que acompañen al programa macroeconómico definido en la Ley de Presupuesto 2021. Allí, el Gobierno puso una inflación de 29%. La idea es que las variables nominales converjan hacia allí.

Más allá de la voluntad de las partes y el diálogo, el contexto no es fácil. La inflación está en ascenso. Ayer, el Indec informó que los precios subieron 4% en enero. Un arranque de año temerario.

“Si el primer trimestre termina con 10% de inflación, que es optimista después del dato de enero 2021 (implica 2,8% promedio mensual en febrero-marzo) el resto del año (9 meses) el promedio mensual tiene que estar por debajo de 2% para cumplir con la meta (Martín) Guzmán (anualizada de 26%)”, dijo el economista Gabriel Caamaño Gómez.

Su colega Nery Persichini de GMA Capital dijo que la “inflación anualizada del último bimestre es 60%” (había sido de 4% en diciembre) y escala “hasta 68% en la núcleo” (es decir, la medición que excluye a los regulados y los estacionales).

Otro economista, Martín Tetaz, señaló que la inflación de alimentos y bebidas de enero (que marcó 4,8%) da 75% anualizada.

El REM del BCRA espera una inflación de 50% para 2021.

Son datos a la vista de todos, que complican el escenario acuerdista. El Gobierno debe convencer que lo que está pasando (la obvia aceleración inflacionaria) puede revertirse o, cuanto menos, controlarse.

Evidentemente, aun no lo ha logrado, más allá de un activismo frenético en ese frente. En el rubro de los alimentos y bebidas, el Gobierno lanzó una batería de medidas y no queda claro cuánto más puede hacer. Cuanto menos, sin tensar la cuerda con el agro y los demás actores de la cadena. Una suba de retenciones o la imposición de cupos, opciones que acaban de descartarse entre la Mesa de Enlace y la Casa Rosada, parecen de muy difícil aplicación por sus costos políticos.

Ya casi se da por hecho que el dólar podría atrasarse un poco, es decir, dejar de subir a la par de la inflación y usarse como ancla. El país perdería competitividad-precio, pero quitaría (o reduciría) un factor de presión inercial. Las tarifas de servicios públicos, en donde hubo varias contradicciones en el Gobierno, deberían subir para mantener el peso de los subsidios en el PIB y la rentabilidad de las empresas, pero en este contexto los ajustes serán bajos.

El encuentro

Durante la reunión de ayer, dijeron desde Jefatura de Gabinete, “se establecieron una serie de acuerdos en pos de fortalecer y promover al sector empresario como un eje clave para la reactivación económica de Argentina”.

“Es necesario, independientemente de las discusiones que a veces se generan, construir un diálogo social franco que nos lleve a reconstruir la Argentina y a poner en valor la creatividad y la potencia de los empresarios y empresarias”, dijo Cafiero, quien tuvo la presentación “política”.

Y agregó: “No existe una sociedad que se realice solo desde el Estado, como tampoco existe una sociedad que se realice solamente desde el sector privado, necesitamos construir esa armonía para que el país pueda dar esta pelea”.

“En este momento difícil que nos toca transitar, necesitamos que del sector empresario surja la reconstrucción de nuestro país. Ahora, de nada va a servir si las decisiones de este sector se van por la canaleta de la inflación o de los precios. Tenemos que reconstruir un vigoroso mercado interno, necesitamos reconstruir todos los enclaves exportadores”, concluyó el jefe de Gabinete.

Por su parte, el  ministro de Economía, Martín Guzmán, que hizo la presentación “técnica”, aseguró que “fortalecer el Estado Nación es y debe ser una prioridad”. La idea de sus palabras fue demostrar que el Gobierno tiene un plan y sabe hacia dónde va, un rasgo a menudo criticado por los privados.

“Es importante la franqueza para construir una Argentina mejor. Uno va a otro lado y ve al Estado Nación; al sector privado fortaleciendo al Estado y al sector público fortaleciendo al sector privado, posicionando a las empresas en la región. Eso no nos pasa”.

Además, agregó: “Nos falta madurez como Estado Nación. Nos falta transitar un camino donde el sector privado y el sector público vayan de la mano y se fortalezcan el uno al otro. Es un camino que tenemos que transitar de forma colectiva para diseñar reglas de juego en el sector público y el privado para tener mayor previsibilidad”.

Fuente: El Economista

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