En plena tensión financiera global, bonos argentinos ofrecen una rentabilidad imperdible
La estrategia debe ser esperar, mantener los ojos abiertos, no desarmar carteras y, si se dispone de liquidez, reforzar posiciones en renta fija
Los mercados están impredecibles; operar hoy es como manejar con una venda en los ojos. El conflicto entre Estados Unidos e Irán no parece tener una solución inmediata; sin embargo, las últimas noticias indican una mayor circulación de buques por el estrecho de Ormuz, lo que debería generar más oferta de petróleo y precios más bajos. Por otro lado, la guerra entre Rusia y Ucrania no se detiene —lleva más días en curso que la Primera y Segunda Guerra Mundial— y la circulación de aviones de combate rusos por Europa añade mayor incertidumbre.
A esto se suma que Estados Unidos enfrenta un severo problema de iliquidez, producto de un abultado déficit fiscal y de una creciente demanda de financiamiento por parte de las empresas de inteligencia artificial. Este escenario ubica a la tasa de retorno de los bonos a 10 años por encima del 10% anual.
Impacto de las tasas de interés globales en la inflación y las acciones de Wall Street
¿Qué significa todo esto? Sin una baja considerable en la cotización del petróleo, y mientras las materias primas agrícolas mantengan precios elevados, la inflación global se vuelve difícil de domar. Esta situación obligará a los bancos centrales a redoblar esfuerzos mediante la contracción de liquidez y el aumento de los tipos de interés de corto plazo, lo que traerá aparejadas subas en las tasas de largo plazo.
Las acciones se valúan según la proyección de sus flujos de fondos futuros descontados a una tasa de interés. Si la tasa es más elevada, es lógico que las empresas tengan una menor capitalización. Aunque en la teoría es así, en la práctica el mercado muestra que las acciones parecen ser más resilientes que los bonos. Mientras el Dow Jones y el Russell 2000 se mantienen lejos de sus máximos, los índices S&P 500 y Nasdaq cotizan cerca de sus techos históricos.
En Argentina existen variadas interpretaciones sobre lo que sucede en la plaza financiera. Sin embargo, a nuestro juicio, se debe vincular el comportamiento del mercado local con los shocks externos y no únicamente con la política doméstica.
Los bonos argentinos presentan tasas de descuento muy elevadas: el título a 10 años GD35 tiene una tasa de descuento del 25%, mientras que el AL35 se ubica en el 30%. Se trata de tasas sustancialmente altas si se considera que el GD35 rinde un 10,6% anual y el AL35 un 12,0% anual. Con estos niveles de retorno resulta innecesario buscar otros activos, ya que los premios sobre el bono del Tesoro americano a 10 años (que se ubica en el 5,16% anual) son muy atractivos para la deuda soberana argentina.
En el tramo corto de la curva, el bono AO27, que vence durante el mandato de Javier Milei, rinde un 4,3% anual, mientras que el AO28, con vencimiento posterior a las elecciones presidenciales, rinde un 10,8% anual. Esta brecha tan marcada genera incertidumbre entre los inversores, ya que parecería estar descontando un escenario electoral reñido en 2027.
En cuanto al mercado cambiario, ante un escenario con desaceleración en las liquidaciones del campo, la menor oferta de divisas podría impulsar la cotización del dólar hacia niveles de $1.550. Durante el mes de septiembre, el Banco Central redujo significativamente sus compras, lo que demuestra que no busca presionar la divisa al alza y que hoy privilegia la estabilidad cambiaria por sobre la acumulación de reservas.
Por su parte, la tasa de plazo fijo en pesos para montos superiores a $1.000 millones (tasa TAMAR) se ubica en torno al 24% anual, un nivel que la autoridad monetaria no parecería querer superar. En tanto, la caución bursátil opera en torno al 22,0% anual y el rendimiento de las billeteras virtuales ronda el 19,0% anual.
Estrategia de inversión: gestión de riesgos, renta fija y escenario electoral
Hay que aprender a sobrellevar este momento de la economía mundial mediante la gestión de riesgos e incertidumbre. La renta fija es un buen refugio dado que las tasas resultan muy atractivas; sin embargo, como las acciones muestran fortaleza, es un buen momento para mantener la cartera quieta, no apresurarse en la toma de decisiones y esperar el devenir de los acontecimientos.
La reunión entre Donald Trump y Xi Jinping representa un paso adelante para alcanzar mayor estabilidad, ya que a ningún actor global le conviene un petróleo por encima de los u$s100 el barril, alta inflación y tasas desproporcionadamente altas. En algún momento volverá la cordura y los precios relativos se alinearán a la baja.
En este marco, los negocios en renta fija se posicionan como los más atractivos, tanto en pesos como en dólares. Aunque las acciones continúan siendo la grata sorpresa del mercado actual, es prematuro aumentar posición: es preferible esperar a que bajen las tasas y el riesgo país antes de asumir mayores riesgos.
A más de 380 días de los comicios en Argentina, este factor aún no resulta gravitante para el mercado. Lo que más se debe monitorear son las elecciones en Brasil, Israel y Estados Unidos; la ventana que va del 4 de octubre al 7 de noviembre será fundamental para trazar el escenario económico futuro.
La estrategia debe ser esperar sin desesperar, mantener los ojos abiertos, no desarmar carteras y, si se dispone de liquidez, reforzar posiciones en renta fija, cuyas tasas lucen muy atractivas a mediano plazo. Paciencia y tolerancia son dos grandes aliados en tiempos de alta volatilidad.
Fuente: Iprofesional